sábado, agosto 02, 2008

El Crucero

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Esta es la nave que llevaba más de 2.400 pasajeros y que será dada de baja por la línea el próximo año

De todo tenía el barco. Empezando por Misa diaria, un verdadero lujo, pasando por piscinas, gimnasio, comedores con comida casi las 24 hrs. del día, biblioteca, salones varios, casino, espacios para conversar, para estar solo, para descansar, salas de cine, teatro, gran comedor formal, tiendas, bares, salas de computación con internet y tal vez muchas cosas más que no logré descubrir.

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El grupo en una de nuestras paradas
Una atención impecable, toda la tripulación muy atenta, muy buen servicio, nada de qué quejarse. Buena comida (el Chef era chileno), buena información de los lugares a los que llegábamos, todo muy bien organizado y puntual. Todos los días había distintos shows en el teatro y en la piscina diferentes entretenciones que un grupo de animadores se encargaba de organizar.
 
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El tradicional sushi a las 5 pm en la piscina, todo es legítimo para mantener el colesterol bajo!

La comida en el piso 11, comedor informal, era muy variada. Siempre a las 5 pm había sushi el que por supuesto no se podía perder Alberto con su clan.

El desayuno era una de las delicias de la comida. Muy variado y abundante, ilimitado por no decir infinito, servía también, en ocasiones, de almuerzo, lo que era muy útil cuando salíamos a recorrer las distintas ciudades.
 
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Nuestro perro no podía dejar de estar inmortalizado en un crucero que se precie ser de lujo!
En la sección de los computadores, había una estatua que para nosotros no podía pasar desapercibida. Uno de los perros más lindos del mundo, y el más fiel, estaba inmortalizado en una estatua. Un west highland white terrier, formaba parte de la familia del barco.
 

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El matrimonio porteño que compartió una de las mesas con nosotros.  Super simpáticos y animados para compartir con la juventud

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La Ale y la Tere, destacaban por su belleza en medio de tanta sofisticación

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Mi ahijada y el Igna fueron parte muy importante del grupo, además de aportar a la Jacinta

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La celebración del cumpleaños de Alberto fue con tutti.   Atrás vemos a dos de los garzones que atendían nuestras mesas.  Ella era de Turquía   

El comedor formal en el sexto piso, servía de escenario para ver los trajes más sofisticados y las mujeres más elegantes de la región. Cuando habían cenas de gala, daba gusto ver a todos tan bien vestidos. El cumpleaños de Alberto jr. lo celebramos la última noche en el barco. El Chef chileno hizo una gigante torta de mil hojas (una variación), que fue entregada con canto por parte de todos los comensales para el festejado.

La piscina era otra área de estar. Los jacuzzi en las tardes eran infaltables y verdaderamente refrescantes y relajadores después de las largas jornadas caminadas por los diversos lugares que visitábamos.

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El jacuzzi era parada oficial para sociabilizar!

Las habitaciones muy cómodas y limpias. Un tamaño bastante aceptable y un baño lo suficientemente amplio para cumplir con su función cómodamente. Mi hijo Cristián batió el record de no deshacer su maleta en toda la travesía, por dos motivos: el primero porque llevaba poca ropa y el segundo porque no lo consideró necesario, pese a que había suficiente espacio en los closets de la habitación. Esta tenía dos camas, un escritorio, un bar, un closet amplio y también una caja fuerte.

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Las cómodas habitaciones hacían más grata la navegación

El barco, en resumen, excelente. Eso sí que por cualquier cosa extra, cobraban y no un costo menor. Por ejemplo el minuto de Internet valía 0,48 Euros. En cualquier puerto en que parábamos encontrábamos locales en que cobraban 1 Euro por media hora. Una buena forma de estimular la desconección. Bien por el barco.

Finalmente nos embarcamos a Santiago. Era el fin de una muy enriquecedora jornada. Todos estábamos muy agradecidos de la oportunidad de poder compartir con un grupo tan macanudo y conocer lugares tan maravillosos. Para colmo, en el aeropuerto Cristián y Alberto reconocieron a un famoso futbolista al que no faltó la necesaria foto junto a él.

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Un buen final en el aeropuerto tras el encuentro futbolero

También vimos como el cansancio nos fue embargando hasta llegar a escenas como estas.

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No hay nada como un buen sillón y una blanda almohada!

Bien por todos!

jueves, abril 10, 2008

Carta a colaboradores Fundación María de la Luz Zañartu

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Estimado colaborador;

El Directorio de la Fundación María de la Luz Zañartu me ha pedido presidir la Fundación por los próximos dos años. Me siento muy honrado y asumo con mucha humildad este desafío y responsabilidad que recae sobre mis hombros. Como en una posta, tomo el relevo que mis antecesores, Antonio Errázuriz y Sebastián Aninat, se encargaron de poner en tan buen lugar y ruego a Dios que en este recorrido que me corresponde efectuar, me mande la sabiduría y la energía para continuar con la travesía que se ha hecho hasta ahora. Al menos espero no tropezar ni botar el bastón, pues hay mucha gente que depende de esta posta. Hay cientos de colaboradores que ponen mucho esfuerzo para que la Fundación salga adelante y podamos entregar a las niñas que acogemos en el Hogar Betania, amor y oportunidades.

DECIMO ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN CON EL HOGAR BETANIA

La Fundación cumple su décimo aniversario este año. Bajo el recuerdo de María de la Luz Zañartu que falleció el 4 de febrero de 1998, un grupo de amigos que tuvimos la suerte de haberla conocido y la pena de seguir de cerca su larga enfermedad, decidimos hacer algo en su nombre. Pucón era su lugar de veraneo. Los niños una de sus máximas preocupaciones. Por eso la Fundación decidió comenzar en Pucón y con un Hogar de menores. En diez años que no han sido fáciles, gracias al trabajo persistente y anónimo de muchos colaboradores, la Fundación se ha ido consolidando. Ya es un referente en Pucón. En los veranos el Hogar Betania es visitado por muchos veraneantes y varias acciones sociales se hacen para contribuir a su causa. Durante el año hay innumerables puconinos que dedican parte de su tiempo a trabajar para el hogar. En Santiago también se hacen diversas actividades para recaudar fondos y recursos con el fin de que las niñitas puedan tener una vida mejor.

HACER LAS COSAS CON AMOR

"El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos" (Salmo 34(33),17-18.19-20.21.23).

Nos motiva el amor al prójimo. El devolver a la sociedad lo que hemos tomado prestado. Con más o menos habilidades, con los talentos que Dios nos ha dado, todos podemos y debemos contribuir a que este mundo tenga menos seres que sufren, menos viejitos abandonados, menos personas que pasan hambre, más niños sonrientes.

Es el amor la única fórmula efectiva para hacer que este mundo sea mejor. Es el legado más valioso que podemos dejarles a nuestros hijos. Debe ser una una forma de vida, una meta que alcanzar, el carril por donde correr esta posta. No estamos descubriendo nada ni somos los primeros en decirlo.

“No debáis nada a nadie salvo el amor mutuo” nos dice San Pablo (Rm 13,8).

Santa Teresa de Calcuta decía: “cuanto más estamos unidos a Dios tanto más crece nuestro amor a los pobres y nuestra disponibilidad a servirles desde el fondo del corazón…”

El Padre Donald O’Keeffe en los responsos de María de la Luz, señalaba entonces: "Vale la pena amar porque el amor es de las almas nobles, generosas, transparentes, que tienen la capacidad sobrenatural de transformar las penas en alegrías, las angustias en paz, el dolor en oración, el fracaso en una esperanza, que perdura para siempre en la sencillez de una luz inconfundible y radiante."

El amor nos lleva a ser alegres y la alegría nos permite consolar al que sufre. La alegría es compatible con el dolor, y eso nos lleva a involucrarnos en los problemas del prójimo, en compartir sus penas, acompañar su soledad, en saber aconsejar en momentos de desesperación. Es tanta obligación lo anterior como esmerarse en el trabajo o entregarse por entero a la familia. Y, como decía San Alberto Hurtado, lo debemos hacer "contento, Señor, contento".

ES A MI A QUIEN LO HICISTEIS

Como todos, pero en especial las niñitas del Hogar Betania necesitan “amor”. Ellas no han tenido el privilegio de llegar a un buen hogar. Por el contrario, desde sus primeros días han tenido que enfrentar la violencia, las peleas, la indiferencia. Si la sociedad no las acogiera, podrían volver a replicar lo que recibieron en sus primeros años. Debemos ver en sus almas al prójimo, al hermano que clama por amor y recordar aquello que nos dijo Jesus “que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo” (Mt. 25,45).

Bajo la inspiración de la Divina Providencia, aspiramos a formar personas integras que sean capaces, principalmente, de entregar amor, siendo a la vez buenas profesionales, empresarias, dueñas de casa o buenas madres. Esa debiera ser nuestra meta: ayudar a salir de la extrema pobreza a algunos de nuestros “hermanos”, entregándoles valores y oportunidades.

NUESTRO SUEÑO COMO FUNDACION

Es por eso que queremos reforzar la presencia de la Fundación en Pucón. Son muchas las personas que colaboran visitando semanalmente el Hogar. Estamos seguros que hay muchos más que también quisieran dar su grano de arena y aportar con recursos, ideas y amor. Nuestra prioridad como Fundación también será entregar un apoyo a los padres de las niñitas del Hogar, pues ayudándolos a ellos sin duda que podremos contribuir a reconstituir lazos familiares muy debilitados.

Como se puede ver, hay un enorme desafío que emprender, pero estamos seguros que con la ayuda del Espíritu Santo, siempre surgirán voluntarios para esta noble causa.

Adicionalmente, corresponderá incorporar a nuevas generaciones en las decisiones de la Fundación. Vemos con orgullo que la juventud que conoce la Fundación, desea participar más activamente en esta obra. Tal vez con ellos podamos concretar una idea que anda rondando de tener un nuevo Hogar, esta vez en Santiago. Y por qué no?

La Fundación María de la Luz Zañartu es un instrumento para todos los que deseen entregar amor, hacer su aporte solidario, desarrollar sus inquietudes sociales o participar de una aventura fascinante de dar una vida mejor a niñitas que sin la ayuda del prójimo, difícilmente podrán salir adelante.

Desde ya, junto con el Directorio de la Fundación, me pongo a su disposición para canalizar su contribución, así como recibir sus ideas y sugerencias de cómo mejorar esta obra de Dios.

Saluda atentamente a ud.

Jaime Bazán Ried

sábado, marzo 15, 2008

Recuerdos de la Pilarica

Estas son las palabras que escibió el Coke con motivo del primer aniversario de la partida de la Pilarica, el 10 de febrero del 2008:

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Hace un año te escribimos una carta, hoy nuevamente lo volvemos hacer. Hace un año lloramos cuando te escribimos, hoy podemos reirnos. Reímos por saber lo bien que esta la Pila, reimos por sus recuerdos, reimos porque efectivamente nos está cuidando y está corriendo en los dominios de Dios, la Virgen y Jesús, tal como lo escribimos hace un año. No nos cabe la menor duda. Todos reimos, pero sin lugar a dudas igual sentimos su ausencia, su conversación, su mundo lleno de amor, sus palabras simples, su mirada bondadosa, su música, sus bordados, en definitiva su presencia que tanta falta nos hace. Sin lugar a dudas sentimos la ausencia de su sonrisa.

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Que verdadera fue esa frase de esa carta de hace un año “siendo tan chica fuiste muy grande”. Es la pura verdad, pero con una diferencia, con el paso del tiempo cada vez te haces más grande.

La Pila fue una gran mujer siempre nos dio mucho y nunca pidió nada a cambio, tuvo muchos problemas y nunca una queja, vivió la vida con alegría y nunca con desesperación o angustia, siempre nos regalo sonrisas y nunca pidió una a cambio, sólo supo dar

y entregar.

Esa preciosa flor, esa preciosa Rosa que era la Pila, si bien no está presente físicamente, sigue más presente que nunca en su recuerdo, en sus enseñanzas, en su simpleza, en su alegria, en sus sonrisas. Hoy estamos en esa playa que disfrutamos contigo todos los años de su vida y si bien la echamos de menos, nos reimos porque sabemos que estás con tus Padres, Hermanos, Abuelos, Sobrinos, Cuñados y Primos riendote con nosotros.

sábado, marzo 08, 2008

Nevazones en Santiago

Dos fotos tomadas desde la misma ventana en diferentes épocas muestran nevazones que han cubierto el cerro San Cristóbal.  Lo curioso es que la foto que tomé el 9 de agosto del 2007 fue sin saber que hacía más de 55 años atrás desde la misma ubicación se había inmortalizado la misma escena.    Destaco la calidad del fotógrafo de antaño, el Tata Raúl, que no solamente era un gran aficionado a la fotografía, sino que tenía una máquina fotográfica de alta calidad.

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Santiago en los años 1950.   La nevazón fue más intensa que la del año 2007.   El Cerro San Cristóbal se ve también menos forestado que en la actualidad.

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Además de estar poblado con antenas, también se ven edificios en la falda del Cerro.  El techo del vecino pareciera conservar las mismas tejas.

miércoles, enero 16, 2008

HICE CUMBRE EN EL PLOMO

Invitado por mi sobrino Jorge Alcalde, el fin de semana del 11 de enero del 2008, hice cumbre en el cerro "El Plomo", de más de 5.400 mts. de altura. Una hazaña que ni yo me la creí. Las fotos las pueden ver haciendo click aquí.

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El Plomo tiene 5.442 mts. de altura. Es el más alto que se ve desde la ciudad de Santiago

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Llegar a la cumbre requiere esfuerzo, tenacidad y actitud mental

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El GPS confirma la altitud de este cerro que supera en altura a cualquier cerro de Europa

El jueves 20 de enero del 2008 inicié el ascenso al Plomo. El grupo se juntó en la YPF a las 7.30 pm. Yo venía ya preparandome con dos días de anticipación. Desde el martes por la tarde que comencé a tomar azetasolamida, un diurético que me permitiría adaptarme mejor a la altura. También me compré una carpa para dos personas (la más pequeña que encontré en Doite), que según me dijeron tenía algunas condiciones para resistir algunas inclemencias del tiempo en la montaña. Además compré un saco de dormir apto para temperaturas de -10° C. Fue una buena decisión, como comprobaría dos días más tarde una vez en las alturas.

El viaje consistió en el siguiente itinerario:

Jueves alojar en Tres Puntas, al final de Valle Nevado, a una altura de unos 3.525 mts. A este lugar llegamos alrededor de las 9.30 pm. Ya comenzaba a oscurecer, por lo que armamos las carpas inmediatamente y a acostarse. En la cordillera, apenas se esconde el sol, la temperatura baja rápidamente. Esa noche hizo mucho frío. Yo tuve la mala ocurrencia de dormir sin calcetines y la verdad es que se me helaron los pies. El resto del cuerpo no se enfrió, el saco funcionó.

Viernes. A las 8 am comenzamos a despertarnos. El sol ya estaba comenzando a calentar, pero igual hacía frío. Yo me tomé un jugo y un huevo duro, junto con el diurético infaltable que tenía que ingerir dos veces al día. RAO (Rodrigo) Albarrán, el jefe del grupo, dirigía y se preocupaba de todo el mundo. Con mucha cancha y simpatía, todos le tenían mucho respeto porque además tenía gran experiencia en este ascenso.

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Parte del campamento y el Coke desayunando para comenzar la primera caminata

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Llegó el arriero y sus mulas

Los arrieros con las mulas comenzaron a llegar como a las 10 am. Les dejamos las cargas ordenadas y comenzamos la caminata de unos 8 kms. hasta el campamento base a 4.200 mts. de altura. Yo dejé para que se llevaran las mulas una mochila con parte de la ropa y comida, además del saco de dormir y de la carpa. Para el camino llevé una mochila más pequeña con dos botellas de líquido, chocolates, MyM y pasas con maní. También llevaba la cámara fotográfica, un polar y una parca, lo que no fue necesario usar.

El camino era muy impresionante, con las montañas secas y que se nos venían encima, por momentos se hacía soportable, pero la mayoría del tiempo era duro, difícil y cansador. Ello si tenemos en cuenta que la partida se hizo cuando estábamos a 3.200 metros, que bajamos a a un valle a casi 2.600 mts. para luego volver a subir hasta llegar al siguiente campamento, el Refugio Federación, a 4.130 mts.

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Ricardo Sateler, precedido por su hijo Ricardo Jr. iniciando el camino al campamento superior.

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Se veían valles regados por aguas subterráneas que a ratos afloraban a la superficie.

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El Plomo a nuestras espaldas se muestra desafiante, casi arrogante como gritándome que no sería capaz de conquistarlo

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Coke junto a otros integrantes del aventurero grupo

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No se podía hablar para no perder energías. Cada paso ya a esas alturas, era como levantar toneladas de peso.

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Ya se ha ascendido más de la mitad para llegar al próximo campamento: "Hasta aquí vamos bien" me decía.

Finalmente llegamos al lugar donde acamparíamos. Estábamos a 4.200 mts. de altura, cada movimiento pesaba, el oxígeno faltaba, pero todavía no teníamos ninguna víctima del apunamiento. Eran como las 5 pm. Debíamos levantar las carpas y comer para acostarnos temprano. Al día siguiente la despertada sería a las 3 am.

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Las mulas nos dejaron las carpas y resto de la carga. Al fondo un penitente parecía decirnos que no nos confiáramos de lo que veíamos.

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El Plomo nos espera al día siguiente. Desde el campamento se puede ver la huella que debíamos seguir.

Ricardo Sateler y su hijo me convidaron a comer, eran las 5.30 pm, todavía había sol donde estaba instalada su carpa, pero la sombra se acercaba rápidamente. Tan pronto se fuera el sol, comenzaría a bajar la temperatura bruscamente, por lo que era preciso terminar cuanto antes para acostarse, descansar y pensar en la aventura del día siguiente. Pero unos buenos tallarines calientes no le venían mal a nadie, especialmente después de la agotadora caminata realizada. Fueron 8,3 kms. que caminamos, y más de mil metros que subimos.

Debo destacar que hoy en día los elementos para hacer camping y este tipo de excursiones se han sofisticado mucho en relación a mis tiempos de scout o cuando subía a la cordillera con mis amigos, hará 30 años o más. La ropa está más adecuada y cómoda, los sacos de dormir más aislantes y abrigadores, las carpas más protectoras. Y las cocinillas más eficientes y transportables. También la comida. Los tallarines que comimos venían en un container del porte de un vaso que bastaba con echarles agua caliente y quedaban listos para ser desgustados. Eso sin restarle méritos a las habilidades culinarias del profesor Sateler.

Sábado: Son las 3 am. Me despierto después de haber dormido profundamente por casi 9 hrs. Sorprendido noto que estoy con muchas fuerzas y sin ningún sintoma de apunamiento. Lamentablemente, me digo como para darme ánimo, en estas condiciones no puedo desperdiciar la oportunidad de intentar llegar a la cumbre. Está oscuro, enciendo mi linterna que me la adhiero a la cabeza, y en el interior de la carpa me comienzo a vestir- Me pongo calzoncillos largos, calcetines de lana largos, jeans, camiseta, polera y polar. Encima de eso me colocaría una parca y en caso necesario un pantalón de esquí. Luego preparé la mochila que llevaría para arriba. Dos botellas con líquido de un litro cada una. Mucho chocolate, pasas y mani. Un sandwich, huevo duro. Había que llevar muchos alimentos que nos dieran suficiente energía durante el camino.

Una vez fuera de la carpa, me voy a presentar donde RAO, el jefe de la expedición, quien al verme, extrañado me mira y pregunta si pretendo ir con jeans para arriba. Contesto que sí, pero que también tenía un pantalón de esquí. "En ese caso póntelo, pues en caso contrario el viento te va a hacer recagar de frío". Obediente, no sin dificultad me pongo esta última prenda. En eso aparece Ricardo y su hijo, el Coke y alguien más, que están listos para partir y deseosos de emprender la marcha. Yo no estoy seguro de seguirlos a ellos. Esperemos al resto del grupo, me decía para adentro. Pero no, vamos! Y partimos!

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La noche estaba oscura y fría. Pero el cielo estrellado y con ese aire fresco que golpeaba la cara, daba la sensación de no saber dónde se estaba parado, de estar mirando hacia un vacío profundo, negro pero a la vez acompañado por miles de cuerpos celestiales. Nuestras linternas solamente iluminaban los pasos que dábamos, tal vez un radio de dos metros, lo que me alegraba pues si hubiera podido visualizar todo el camino que deberíamos hacer, probablemente tendría muchas tentaciones para resistir esta aventura.

La marcha era lenta, subíamos y subíamos en una fila que comenzaba a estirarse atrás de uno. El resto de la expedición se iba incorporando lentamente, bien atrás, y cada vez más y más deportistas se unían a esta larga fila ascendente. Sus linternas los hacían verse como estrellas que estaban debajo de uno. Por todos lados estrellas! Arriba de uno, abajo de uno! Qué locura lo que estaba viviendo! Y seguía caminando lentamente, paso a paso. Felipe Montero hace muchos años, siempre me decía que en la montaña había que subir con mucha calma, no hablar para no perder energías, y asegurando cada paso antes de dar el otro.

Yo iba en el grupo de la delantera, pero los sentía que iban a un ritmo que no era el mío. Por eso preferí esperar el que venía un poco detrás. Eran el de Magdalena Montero (la hija de Felipe y sobrina mía pues ella tiene un Ried de apellido por parte de su madre). Ella venía con un grupo de amigas que eran todas excelentes deportistas: Había maratonistas, escaladoras (Magdalena y Cecilia venían de haber subido hasta uno de los campamentos del Everest). Y el grupo venía relajado. Yo concentrado en cada paso que daba y sin hablar. Ellas conversando, relajadas, como si estuvieran esperando un bus del transantiago. Continué por un rato con este grupo. Mientras seguíamos subiendo, todavía a oscuras y sin poder divisar lo que teníamos por delante, por atrás podíamos ver a lo lejos las luces de Santiago. Tan lejos que parecía pero ahí estaba esa ciudad que cobija a millones de seres estresados y que en su mayoría desconocen las maravillas de la naturaleza que tienen en un abrir y cerrar de ojos.

El ascenso seguía. Ya comenzaba a insinuarse el perfil de la montaña. Se empezaba a iluminar el universo. El grupo de mujeres me dejó. O yo las dejé. Continué a mi ritmo y en un momento me reencontré con el Coke, quien también prefirió un ritmo más calmado. Comenzábamos el ascenso por el "acarreo", un sendero bien inclinado de pura piedrecilla suelta que es interminable y que da la sensación de que no se avanza nada, pues cada vez que se pisa, el peso sobre estas piedras sueltas lo hacen a uno retroceder algo. Es como caminar en la arena, como subir una duna! "Si pasas el acarreo - me dijo Andrés Honorato en Santiago - seguro que llegas a la cumbre". Es un recorrido de unos 500 metros que a cada centímetro que se avanza, pareciera que alguien te está metiendo en la cabeza que no serás capaz de hacerlo, que no vale la pena continuar, que no tiene sentido hacer tan descomunal esfuerzo. Pero no. No me convencen todavía. Es cierto que estoy cansadísimo, pero noto que aún tengo energías, que las piernas me dan y el corazón está bien. Continúo entonces. Lento, descansando, dejando que otros me pasen. No hay apuros. El Coke está igual que yo. Tal vez comienza a flaquear un poco. Con frecuencia me pide que paremos a descansar. Lo acompaño, pero noto que las paradas no me hacen bien, pues pierdo el ritmo que tenía. En un momento le digo que yo seguiré y que lo espero más arriba. Comienzo mi caminata solo. Sigo subiendo y de pronto me encuentro con Paula, una de las maratonistas que está media apunada. Tiene dolor de cabeza. Le ofrezco una aspirina, ha tenido mareos y malestar estomacal. La acompaño por unos minutos hasta que decide continuar. Seguimos subiendo pero pronto se dará cuenta que no puede continuar. Decide bajar al campamento. Es lo mejor. No puede seguir subiendo y tampoco es conveniente que se quede en el camino. Hace frío, hay mucho viento.

Continúo entonces mi marcha solitaria. Miro para atrás. Es mucho lo que he subido. Miro para adelante: Es mucho lo que falta! Qué manera de cundir poco el esfuerzo, pienso para adentro! Pero puedo continuar. Pienso en el Chuma, que siendo mejor deportista que yo, en sus dos intentos se apunó. Pienso en Eduardo Novoa, quien me contó la Kathy Barclay que ha intentado tres veces llegar a la cima, pero también se apunó en el intento. Tipos fisicamente mejor dotados que yo. La maratonista, más joven y mejor entrenada. Tantos que a estas alturas donde estoy yo ya han tenido problemas para continuar! Qué será? Por qué Dios me habrá escogido para esta aventura? Y me siento bien, por lo que continúo. Ya el final del "acarreo" se visualiza.

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Hay una roca como a unos 30 mts. que indica el final de este pesado camino. De ahí, hay que cruzar un glaciar, que es más o menos plano y fácil, luego una subida pesada pero corta y ya estamos en un terreno plano (relativamente) que nos llevará sin dificultades a la cumbre. Estoy a no más de unos cincuenta metros de la cumbre (en altura, no en distancia). Ya casi lo logro. Sigo subiendo y antes de llegar al final del acarreo, me pongo a descansar y a esperar al Coke. En la espera llega Ignacio, un argentino que ya ha subido anteriormente este cerro, por lo que me cuenta cómo es el camino que queda por delante. El viene muy equipado. Tiene GPS, tiene grampones, que son convenientes para cruzar el glaciar. Tiene calma para dosificar sus energías. Nos quedamos conversando hasta que llega el Coke. Comemos chocolate y consumo los últimos sorbos de líquido. Una vez que Coke se siente descansado, proseguimos. Ya estamos casi al final del acarreo. Un esfuerzo adicional y listo.

Y lo logramos! Terminamos el acarreo, ya todo parece que va a ser más fácil. Por lo menos es la esperanza que tenemos. En esta parte debemos hacer un pequeño rodeo de un lomaje por la derecha, para llegar al comienzo del glaciar. Rao nos dijo que lo podíamos cruzar sin grampones. Es más, que debíamos hacerlo si es que nunca habíamos usado ese tipo de suelas. Y eso porque si llegabamos a caernos con grampones, lo más probable es que termináramos con alguna fractura en los huesos. Ignacio en todo caso se puso los grampones. Precavido el tipo!

El glaciar tiene como docientos metros de largo. Es de superficie porosa e irregular. Hay ya una huella formada por todos los que han pasado antes que nosotros. Ya a estas alturas debemos ser los últimos del grupo. Varios ya han hecho cumbre. A nosotros nos falta poco. Comenzamos cuidadosamente a cruzar este tramo congelado. Con mucho cuidado, mirando bien cómo pisamos. Afirmandonos en los bastones. Un paso mal dado puede costarnos caro. Vamos avanzando. Van veinte metros, treinta, cincuenta. No hay prisa. Hay que asegurar el paso. Y así lo vamos cruzando. Y ya casi estamos al otro lado.

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Qué alegría cuando lo atravesamos. Ya solo queda una pequeña dificultad y pasamos a la historia como alguien que llegó a la cumbre del plomo. Como para ponerlo en su CV!

La última subida es seria. Ya con todo el casancio acumulado, continuar subiendo requiere tener mucha esperanza y curiosidad de querer ver el mundo desde la cima del Plomo. Cuando iniciamos esta última etapa, nos cruzamos con Ricardo Sateler y Ricardo Jr. que vienen bajando. Hacía rato que habían llegado a la cumbre del Plomo y ahora estaban de regreso. Qué envidia! Pero también fue un campanazo de esperanza. Estamos cerca! El esfuerzo hecho hasta ahora debe ser un incentivo para continuar subiendo. Es lo menos que falta. Y lo logramos. Una vez pasado este último obstáculo, quedan unos 50 mts. de caminata más o menos plana hasta la cumbre.

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Llegar a la cumbre a estas alturas es posible. Igual de cansados estamos pero allá podremos descansar un poco.

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El mundo ya es distinto para mí. Las montañas son parte de mi ser. Las veo distintas, aprendí a quererlas!

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El descenso: Luego de una media de descanso, de comer algo y hasta dormitar un poco, iniciamos el descenso. Eran las 13 hrs. Llegar a la cumbre nos significó 8 hrs. de gran esfuerzo. Cuánto demoraríamos en bajar?

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A pesar de que es más fácil el regreso, no significa que sea fácil. Las bajadas implican un ejercicio de piernas muy demandantes. Las rodillas se resienten, lo mismo que los talones. Hay que poner mucha atención en el camino. Y lo que nos parecía interminable con la subida, ahora la bajada nos parece inexplicable: cómo pudimos subir todo esto que estamos bajando? Fue lento y tuve especial cuidado en no apurarme, pues la rodilla derecha comenzaba a dolerme un poco. Algo inflamado debía tener. Y todavía quedaba todo el día siguiente de caminata.

Llegamos al campamento como a las 5 pm. Cuatro horas tardó el descenso al campamento base. Entre alegres, pero cansados, no pudimos celebrar como quisieramos. Esa día comimos y nos fuimos a acostar rápidamente.

Domingo: Iniciamos el descenso a eso de las 10 am. Igual fue largo, 8 kms. que eran no solo de bajada sino que de subida. Era algo que no terminaba nunca. Pero igual fue un lindo paseo, ya comenzabamos a disfrutar más de la flora y fauna que se veía con más frecuencia.

Grupo Plomo completo

En el camino nos sacamos varias fotos de grupo y llegamos a los autos tipo 2 pm. Pero las mulas todavía no llegaban, por lo que tuvimos que esperar como 1 hora más. Ya lo único que queríamos era estar en nuestras casas, ducharnos y descansar un poco. Eso lo conseguiríamos en una hora más. A las 4.30 pm registré la llegada a mi casa. Todo muy positivo, pero todavía sin creer o tomar conciencia de lo que había sido capaz de hacer ese fin de semana.

He llegado a la montaña más alta de Europa, por decirlo de alguna manera, pues el Mont Blanc, que es el más alto de aquel continente, es aproximadamente 600 mts. más bajo que el Plomo. Por lo tanto paso de la categoría de "alpinista" a "ANDINISTA".

DATOS ADICIONALES:

waypoint              altura              km tramo        Kms Acum.

tres puntas          3525                     0                     0

Rio Lechoso         3413                     1,1                  1,1

Asiento                3513                    1,1                  2,2

Piedra Numerada 3392                     1,7                  3,9

Cascada              3588                     1,5                  5,4

Laguna                4012                    2,2                  7,6

Ref. Federación   4130                     0,7                 8,3

La Olla                4283                     0,55                8,85

Ref. Agostini       4626                     1,3                10,15

Pirca del Indio      5184                     1,3                11,45

Cumbre el Plomo  5446                     1,1                12,55

Viaje a las Torres del Paine (5)

  LUNES 31 DE DICIEMBRE DE 2007
Es el último día del año, y decidimos acortar la estadía en las Torres y partir a la Estancia de San Gregorio, en las afueras de Punta Arenas, donde viven los Campos/Ojeda.

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Luego de una parada en Puerto Natales a hacer algunas compras de supermercado, mal que mal, éramos 22 personas que íbamos de sopetón a abusar de la generosidad de esta familia, iniciamos el viaje a San Gregorio.    Llegamos como a las 9 pm a la estancia magallánica, majestuosa e imponente en el medio de la nada!
Nos esperaban Alfonso e Isabel, quienes nos salieron a recibir.   Cristinita y Alejandro estaban en Punta Arenas, donde pasarían el año nuevo y Gabriel se encontraba en una clínica de tenis pasando una temporada.
Fue muy simpática la llegada a esta casa tan peculiar, llena de historia y de cuentos y transformada en el estilo de su principal habitante, Alfonso Campos, alias Campitos.  
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Una vez que nos instalamos, Alfonso nos llevó a buscar un par de corderos que estaban siendo lacerados en casa de uno de los trabajadores de la estancia, conduciéndonos por unos caminos interiores que nos dieron alguna idea de las dimensiones del campo y de la forma en que se maneja el negocio de las ovejas.  Vimos muchas liebres, huanacos y Ñandues.    Muy pintoresco.   Eran como las 10.30 pm y todavía había plena luz.

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Cuando llegamos con nuestra carga preciosa de vuelta a la casa, todos nos esperaban ansiosos porque era necesario comenzar a asar los animales, que normalmente deben tardar unas tres horas.  Tuvimos que improvisar una parrilla, poniendo unas tablas de zinc que servirían para poner la carne.   Alguien le preguntó a Alfonso si el zinc era dañino, a lo que respondió de inmediato, "en exceso hace mal".  En todo caso, los corderos los comenzaríamos a comerlos el año siguiente, vale decir el 2008.   Y así pasamos del 2007 al 2008 alrededor de una fogata magallánica, conversando y poniéndonos al día con las entretenidas e interesantes anécdotas de nuestros anfitriones.
Al día siguiente recorrimos la estancia luego de ir a buscar a Cristina y Alejandro a Punta Arenas.  Estos también fueron excelentes guías y nos atendieron a todos preparando unos caballos y contando cosas del campo.  Recorrimos unos pozos de exploración de petróleo que ENAP está haciendo en sus terrenos, un galpón de esquila, unos barcos que están varados desde comienzo del siglo pasado frente a la costa que da a San Gregorio y la capilla de la estancia.  Esta tiene unos vitrales muy bonitos y unas imagenes sagradas muy artísticas y que invitan a la reflexión.
Y así se nos pasó el día.  Nos acostamos temprano, ya muy cansados.  Además debíamos partir de madrugada al aeropuerto al día siguiente por lo que la posición horizontal nos invitaba a todos.
El grupo, siempre muy obediente y organizado, a las 5 am del día 2 ya estaba de pie y listo para cargar los autos.  Chuma se fue con el primer grupo, junto con Tito.   Yo y Cristóbal Merino ayudamos a Alfonso hacer partir su auto y una vez hecho eso, lo dejamos.  Pero como en la mitad del camino, me acordé que a pesar de haber revisado todas las habitaciones asegurandome de que no se quedara nada, faltó revisar la mía propia, donde estaba mi maletín con los pasajes, las llaves de la casa y del auto, etc.   Tomé la decisión de volver a buscarlo, a pesar de que estaba muy justo de tiempo para tomar el avión.   El camino es muy seguro y solitario, por lo que se podía correr.   Cristián, mi copiloto comenzó a llamar  a Alfonso, pero la mayor parte del camino no había señal.   Hasta que en un punto logró la conexión y le pidió que nos adelantara en el camino el maletín, para ganar algunos minutos.   Alfonso partió de inmediato y como 15 minutos después, nos cruzamos en la carretera.  Haciendo señales de luces nos reconocimos, paramos, yo dí vuelta en U y Alfonso nos entregó el maletín.  Parecía película de espionaje.   Luego partimos raudos al aeropuerto de Punta Arenas, calculando que teníamos como 40 minutos para llegar y el avión partía en 55.  Muy justos de tiempo la tensión y el suspenso se mantenían.   Por celular, al llegar al aeropuerto, le pedimos a la Vero, que se había ido en otro auto, que nos adelantara la gestión de los pasajes y nuevamente la coordinación funcionó de maravillas.   Al llegar al terminal, todo parecía muy coordinado.  Chuma se ofreció para ir a dejar el auto, los jóvenes se ofrecieron para descargar la camioneta y yo corría a asistir a la Vero.  Tan pronto chequeamos las maletas,  nos subimos de inmediato al avión.  
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Ya en el avión y relajadas, Ceci y Ali intecambian modelos de frenillos
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María Gracia que echaba de menos a su abuelo, se encariñó conmigo
Fue el final del viaje, que como todos los días anteriores, constituyó una aventura muy entretenida, sana, que sirvió para consolidar una vieja amistad entre los mayores y los menores formar raíces y buenos recuerdos.

domingo, enero 06, 2008

Viajes a las Torres del Paine (4)

DOMINGO 30 DE DICIEMBRE DE 2007

Como el día anterior, el día comenzó con la Diana a las 7.30 am. A tomar desayuno, levantarse y partir, ojalá no más allá de las 8.30 am.

Todos estabamos muy entusiasmados con lo que pudimos ver el día anterior, aunque también varios mostrábamos un desgaste mayor. Es así como la Sofía De Landa no pudo acompañarnos, a pesar de que las malas lenguas dicen que buscó el pretexto de la moledura para quedarse chocheando con su nieta. Tampoco nos acompañó Cristóbal Merino, que prefirió hacer un viaje más romántico solo con su Sofía Domínguez, y fueron al glaciar Grey (sabio el tipo!).

Tuvimos, eso sí, una gran adquisición en Alberto Domínguez Jr., que ya más repuesto tomó el paseo con mucho entusiasmo.

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Este día el tiempo no fue inclemente. Viento, frio y lluvias fue la tónica

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El camino fue duro y sacrificado. Ya a esas alturas comenzaba a sentirse el ascenso en nuestros cuerpos

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A más de algún "manquehuino" trajo recuerdos este puente

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En el Campamento italiano hicimos un algo luego de unas dos horas y medias de caminata. Varios decidieron llegar hasta aquí, puesto que nos informaban que de ahora en adelante el camino se mostraba más difícil, más pendiente, más frio por el viento y por la nieve que estaba cayendo un poco más arriba.

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Cuesta arriba algunos de los sobrevivientes tenaces.

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La dureza del camino contrasta con la dulzura de la juventud

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Ahora sí que no aguanto, hasta aquí llegué yo

S7300340 He aquí unos pocos que hicieron cumbres. Cristián no pudo llegar porque los bototos "Timberland" que llevaba se le rompieron. Felicitaciones a los "heroes y heroínas" de la jornada.

El día finalizó con una liturgia para reemplazar la Misa que no pudimos asistir, donde los niños leyeron diversas lecturas y el Evangelio y rezamos un Rosario. En ella dimos gracias por todo lo que hemos recibido y se pidió por la Iglesia y las intenciones personales.