jueves, agosto 14, 2008

Peregrinación a Roma (3)

Luego de San Juan de Letrán, decidimos partir a ver el foro romano. Quisimos caminar cuánto podíamos pero ya eran pasadas las 4 pm y luego de haber tomado el avión el día anterior a las 7 am, no habíamos tenido descanso. Debíamos también almorzar. Por eso, mientras caminabamos hacia el foro romano, y cruzarnos con algunas curiosidades, encontramos un restaurancito bien simpático pero modesto, donde comimos algunas pizzas y pastas varias. En el camino pasamos por una iglesia donde se celebraba un matrimonio y afuera esperaba a los novios un auto "smart", que son como unos mini o los antiguos "huevitos", solo caben dos personas.

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Un diminuto auto de novia espera a los recién casados para llevarlos después de su matrimonio religioso a la celebración. Chuma con sus ahijados y parte del grupo.

Luego del almuerzo, seguimos con nuestra caminata. Ya estábamos al lado del Coliseo, otra de las obras que no hay que dejar de ver en Roma.

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Posando por primera vez ante el Coliseo

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Se comenzaron a formar amistades

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Algunos Romanos guerreros y restos del Foro Romano

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El Campigdolio y su imponente estatua de Marco Aurelio

Finalmente nos volvimos al hotel, después de caminar por la via Il Corso aproximadamente unos 45 minutos seguidos, sin contar todo lo que recorrimos ese día. Estábamos muy cansados pero muy contentos de todo lo que estabamos viendo. La vuelta fue reccorriendo la calle que sale del monumento a Víctor Manuel hasta la Piazza del Popolo. De ahí tomamos el puente que cruza el Tevere, para luego de unas seis cuadras llegar al convento donde alojamos.

Una buena ducha reponedora y al sobre. Al día siguiente teníamos que madrugar para ir a la Misa a San Pedro.

miércoles, agosto 13, 2008

Peregrinación a Roma (4)

Es domingo 20 de julio. Tenemos Misa en el Vaticano a las 7.40 am. Por lo tanto la levantada debe ser temprano. Nos juntamos en la entrada de nuestro alojamiento y de ahí el grupo se va caminando a San Pedro. No son más de 20 minutos de una agradable caminata a esa hora de la mañana. La Misa la celebrará el sacerdote Cristián Borgoño Barros, primo o pariente del Chuma. Se consiguió una de las capillitas que se ubica debajo del altar central, justo al lado de donde está enterrado San Pedro.

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Muy elegantes para la Misa en San Pedro

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San Pedro el Domingo temprano, todavía no hay mucho público

El Evangelio fue sobre la parábola del hombre que siembra una semilla y que en el medio de la noche un enemigo planta cizaña en medio de su cultivo. El padre sobre este evangelio y por el hecho de estar en Roma tres familias numerosas, hizo una prédica bien asertiva, destacando, además del rol que tienen los cristianos de ser levadura y resistir la cizaña, que venir a Roma es venir a revisar la historia y actualizarse, comprobando en persona los pasos que dieron los primeros cristianos que ofrecieron su vida por defender a Jesucristo. Recordó que cuando uno se cambia de casa, muchas veces se encuentra con recuerdos que había dejado olvidados y que al encontrarlos comienza a revisarlos, incluso para ver antecedentes de sus antepasados. La venida a Roma debe servir para este propósito, reencontrarse con el pasado y los origenes del cristianismo.

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El Padre Cristián predicando en una de las capillas debajo del Altar de San Pedro

Luego de la Misa, fuimos a ver la tumba de Juan Pablo II y la estatua de San José María Escrivá. En ese recorrido, nos perdimos de la Vero y la Fran. Yo me quedé buscandolas y les dije al resto del grupo que nos encontrábamos en el hotel, donde tomaríamos desayuno. Estuve recorriendo varios pasillos de San Pedro, Iglesia imponente y enorme, con mucha gente, pues a pesar de ser temprano, era día domingo y ya comenzaban a llegar los fieles a esa hora. No tenía muchas esperanzas de encontrar a las perdidas, pero, de repente aparecieron y partimos caminando al hotel a tomar desayuno. Ahí llegamos antes que el resto del grupo, pues pensó que nos encontraría y lamentablemente no fue así. El encuentro fue en el comedor del lugar donde alojabamos.

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Un desayuno no le viene mal a nadie

Después del desayuno, partimos a recorrer Roma. La idea era ir a la Iglesia Santa María de la Mayor, para luego caminar por las calles de Roma, perderse en ellas, como alguien definió la mejor manera de conocer la ciudad.

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Diversas escenas frente y detrás de la la Iglesia Santa María de la Maggiora

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Perdiendonos por las calles de Roma

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San Pietro i Vincoli y la columna de San Pedro en el foro romano

Luego seguimos nuesttra larga caminata hacia la Piazza Navona, el Panteon, para culminar camino a las Catacumbas. Esto último fue logrado luego de hacer varios intentos y consultar en distintas partes cómo se llegaba a las catacumbas. Nadie supo darnos buenos datos. Increíble que esto ocurra en Roma. Llegamos a las Catacumbas de Santa Irene casi por casualidad, pues estando en el paradero esperando que llegara el bus que nos llevaría, una buena persona que también esperaba el bus nos aconsejó ir a unas que quedaban más cerca y que también eran una de las más importantes de la ciudad. Por suerte seguimos sus consejos.

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La piazza Navona y el Panteon son muestras de las grandes obras arquitectónicas que ofrece Roma al mundo

También cuando estabamos dirigiendonos a las catacumbas en el metro, nos metimos a una estación en la que apenas pudimos ingresar al andén, pues estaba colapsada de tanta gente. Era día domingo y por eso seguramente había menos frecuencia de trenes. Pero igual en una ciudad como Roma, con tanto turismo, debiera ser importante mantener un nivel de frecuencias que permitiera el tránsito fluído por la ciudad. Tanto es así, que nosotros siendo un grupo de 21 personas más dos guaguas, cuando llegó el carro de metro, cuatro personas no pudieron ingresar a los coches, quedando el grupo separado y sin sabe el resto donde bajarse. Como las frecuencias eran bajas, significaba casi perder la oportunidad de ir a las catacumbas, pues además los horarios no están hechos para el turismo.

Finalmente pudimos reencontrarnos todo el grupo y nos salimos del metro para tomar un autobus. Las catacumbas son una historia espectacular. Los primeros cristianos lo deben haber pasado muy mal en Roma, pero gracias a su fe, su tenacidad y su compromiso, no solo pudieron ganarse la adhesión de las personas, sino que también lograr consolidar a la Iglesia Católica que se esparció por el resto del mundo.

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Frente al Hipódromo Romano

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En las Catacumbas de Santa Inés (replicando cómo se enterraban a a los muertos)

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La Iglesia de Santa Inés,escenas de su muerte (mosaico)

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Conociendo detalles de la vida de Santa Inés contados por Tita y e historias de la familia contados por la Sofía

Después de las catacumbas, volvimos a tomar el bus para dirigirnos a la Fontana di Trevi. El recorrido esta vez fue más rápido pues ya sabíamos el camino. Nos bajamos del bus y comenzamos nuevamente nuestras caminatas largas e interminables por las calles de Roma. Pasamos por el Palacio del Quirinal, donde habia una ceremonia de cambio de guardia, luego desembocamos en la Fontana di Trevi.

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Cambio de guardia frente al Palacio del Quirinal. A la derecha, Alberto queriendo arrancarse en una motorina.

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La Fontana de Trevi, siempre refrescante

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Una buena lavada de pelos no le viene mal a nadie!

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Diversos modelos que se ven solo en Italia

Nuestra caminata continuó hacia la Piazza del Popolo, donde debíamos encontrarnos con el Padre Cristián, a quien convidamos a comer. El trayecto comprendió pasar por la Plaza España, siempre con tan buen ambiente para finalmente desmbocar en nuestro destino final.

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La Plaza España en Roma está siempre acogiendo a los turistas

Finalmente llegamos a la Plaza del Popolo, que también tiene mucha vida. Aquí algunas fotos del día. Finalmente nos fuimos a comer a un restaurante al otro lado del rio, llamado Pasta Rito. El lugar es bien simpático y se come bien, aunque debo confesar que la panacota que comí allí no es mejor que la del Tiramisú.

P7200109P7200110P7200114 La Plaza del Popolo y la Carmen tomando un merecido descanso, no necesariamente en una merecida silla

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En la plaza del Popolo nos encontramos con la Paulita, Ignacio y la Jacinta, quienes llegaron ese día de New Bern. También llegaron de Chile la Sofita, Cristóbal y María Gracia. El grupo completo se reunía en la Plaza para así iniciar nuestra aventura marítima al día siguiente.

martes, agosto 12, 2008

Peregrinación a Roma (5)

El lunes 21 bien temprano partimos a visitar la Capilla Sixtina.   Habíamos comprado entradas por INTERNET, por lo que no teníamos que hacer la larga fila que ya a las 8.30 am alcanzaba más de tres cuadras de extensión.    Igual, tuvimos que hacer algo de cola, pues también los que compraban por INTERNET son numerosos.  Nos juntamos en la vereda del frente a la entrada de los Museos del Vaticano y pasamos algún susto porque nos desencontramos con el resto de los Domínguez, que habían partido después del hotel.  Entre tanta multitud, era fácil perderse y si nos nos reagrupabamos, perdíamos nuestra opción preferencial.

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Por suerte contabamos con un buen líder que aglutinó al grupo.   Una vez dentro de los Museos, María Gracia quiso fotografiarse frente al Vaticano.

El Museo del Vaticano contiene un enorme tesoro artistico que recoge los testimonios de la Iglesia a lo largo de la historia.   Su riqueza es enorme su valor se mide por la expresión de fe que transmite.   La visita a las distintas salas se debe hacer en forma muy rápida y pensando que hay mucha gente que quiere ver estas obras de arte, por lo que no es posible detenerse por mucho tiempo para observar cada una de ellas.   Con todo, se puede percibir la gran trascendencia que transmiten.   Como no se permiten fotografías en la mayoría de las salas, solo pudimos sacar algunos recuerdos por ejemplo de los jardines del Vaticano, que se ven desde una de las ventanas del museo.    También pudimos fotografiar a la Vero frente a uno de los cuadros de Rafael, precisamente uno que retrata a Platón y a Aristóteles juntos, uno apuntando hacia el cielo, dando más énfasis al mundo de las ideas, y el otro hacia la tierra, destacando también cómo aterrizar las ideas.

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Una vez terminada la visita a los Museos del Vaticano, partimos al hotel a buscar las maletas y tomar el bus para dirigirnos a Civitavechia, donde nos esperaba el Galaxy.   Se iniciaría así la navegación que nos llevaría por distintas islas griegas así como Estambul, Efesos y Atenas.   Una ruta que fue muy frecuentada por los primeros cristianos y que como lo dijo el Padre Cristián Borgoño en la prédica que nos hizo en San Pedro, nos permitiría comprender mejor el sentido del cristianismo y el rol de la Iglesia en el mundo.

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El Galaxy a minutos de embarcarnos y la Ceci en la cubierta cuando partíamos de Civitavechia.

    Próxima parada:  Miconos