sábado, octubre 09, 2010

Peregrinación a Tierra Santa (9)

Domingo 10 de Octubre de 2010

Este día regresamos a Israel, para en primer lugar visitar Jericó, lugar donde está el sicomoro (Lucas 19,4), luego las cuevas donde se encontraron los pergaminos del mar Muerto en Qumran, para luego subir a Jerusalem y visitar el Monte Sión Cristiano, la tumba del Rey David y luego la Basílica de la Dormición.
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Como todos los días, nuestro querido guía nos obligó a estar listos a las 7.30 am para subirnos al bus. El día sería de viaje y traslado a Jerusalem, pero primero seria necesario cruzar la frontera, lo que siempre es un trámite, tratandose del paso de un país árabe (Jordania) a Israel. Aunque no asustados, sí ibamos advertidos de que podríamos demorarnos en este proceso, pues si las autoridades israelíes decidían hacer alguna averiguación a fondo del grupo, podríamos tardarnos varias horas en la frontera. Pero afortunadamente no fue así, se nos dio tratamiento "VIP" y salimos rápido camino a Jericó.


Las Cuevas de Qumran que se enfrentan al Mar Muerto
 Pero antes fuimos a ver las cuevas donde se encontraron los pergaminos del Mar Muerto, en Qumran, escritos por una comunidad esenia que tenía como obejtivo de vida la vida religiosa, el celibato y un estricto apego a las escrituras. Ahí nos sacamos una foto de grupo.



También las hermanas Soro solicitaron protagonismo en la perpetuidad gráfica, a lo que los chilenos exigieron incorporarse a la misma.



Continuamos nuestro camino a Jericó, la ciudad que se atribuye ser la más antigua del mundo y que es conocida para los que leen el nuevo testamento, por la escena aquella en que Zaqueo, que era jefe de publicanos, cuando supo que pasaba Jesús por el pueblo, decidió subirse a un arbol para verlo, pues era de tamaño relativamente pequeño. El árbol, un sicomoro, se atribuye ser el que está en la plaza central de Jericó.


El Sicomoro
Fue un excelente pretexto para inmortalizarnos con la Ceci y la Inesita.
Con la Inesita Domínguez

Muestro otra perspectiva del mismo árbol, el que siendo grande, no es una higuera como en muchas partes se ha pretendido creer.

No es Zaqueo, es la Ceci

También pasamos por unas excavaciones donde se están descubriendo una ruinas de la ciudad y que datan de muy antiguo. José Luis y Calixta quisieron inmortarlizarse con esta foto:

José Luis y Calixta

Luego nos fuimos a almorzar en el mismo pueblo de Jericó e hicimos algunas compras. En el almuerzo vimos algunas escenas que podrían haberse interpretado mal, si es que no fuera porque los mismos protagonistas se encargaron de aclarar que se trataba de una mera conversación sobre temas del viaje.

Tito tratando de convencer (o conquistar?) a una vasca!

La Ceci, mientras tanto tomaba Coca Cola, al menos el envase tenía la misma gráfica, puesto que por las letras, no podríamos certificar que fuera la bebida "Coca Cola".







Pero lo era. Y la comida también estaba rica.








Después de almuerzo bajamos a hacer algunas compras y mientras otros aprovechaban al máximo los minutos gastando los dinhares, otros nos dedicamos a conversar y otros a posar para las cámaras.

Estos cuernos no son míos!!!
Pero el instinto maternal afloraba en algunas y no podían dejar de alimentar al simpático gatito.


Y si nos lo llevamos pa España?

Finalmente las emprendimos para Jerusalem. Ya la emoción comenzaba a embargarnos a todos. No era para menos, llegar a la ciudad donde Jesús fue crucificado y resucitó, la ciudad donde el gran objetivo de nuestra peregrinación tenía lugar. De la que tanto habíamos leído, de la que teníamos sentimientos encontrados por todas las peleas y diferencias que se han producido en el mundo por causa de las distintas religiones que centran su origen en dicha ciudad. Enfin, la ciudad en la que tres importantes religiones aspiran a protagonizarla, pero que tienen en común que adoran al mismo Dios y que a su manera promueven el amor al prójimo.


Jerusalem, Jerusalem



La divisamos de lejos y comenzamos a mimetizarnos con su cultura y su vida.


When in Rome, do what the romans do

Finalmente empezamos la peregrinación en el primer lugar del programa: El Cenáculo, el lugar donde Jesús tuvo la última cena. Muchos se emocionaron cuando comenzamos a caminar por esas calles pedregosas que contenían tantos años de historia.



El lugar mismo, saber que allí mismo el Señor tuvo su última cena, más la lectura del Evangelio (Jn 15, 16) convirtió el momento en uno muy emotivo.
Luego, en una capilla lateral tuvimos una Misa cuyos cantos fueron preparados expresamente por nuestro grupo y ni siquiera tuvimos que aplicar el "plan B" para negociar con el otro grupo de españoles que también asistiría a la Misa, la que fue muy emotiva.



En el Cenáculo

Después de esto, nos dirigimos a ver la tumba del Rey David. El lugar está siendo restaurado y la visita de este personaje del Antiguo Testamento se hace un tanto incómoda. Además de su estrechez, las visitas se hacen por separado hombres de mujeres. Y los hombres tienen que cubrirse la cabeza con algo.


Frente a la tumba del Rey David

De ahí nos dirigimos a la Basílica de la Dormición, donde se supone que la Virgen María, según la tradición, murió en Sión y fue enterrada en el Torrente de Cedrón. Hay otros que dicen que la Virgen murió en Efesos, acompañada por el Apóstol Juan. Pero sea lo que sea, el caso es que esta capilla me conmovió enormemente.


La Dormición

Alojamos esa noche en Belén, en el Hotel Intercontinental, cinco estrellas pero con muy mala atención.






En la foto el bus que nos transportó permanentemente mientras viajamos por Israel, frente al Hotel Intercontinental.

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Peregrinación a Tierra Santa (8)

Sábado 9 de Octubre de 2010

Este día visitamos Mádaba, el Monte Nebo, el río Jordán, para terminar bañándonos en el Mar Muerto. En la tarde regresamos a Amman y comimos nuevamente con el Embajador de Chile, mi querido amigo Fernando Varela y su señora Patricia.
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Para mantener el ritmo, continuamos levantándonos a las 6.30 am para salir del hotel a las 7.30 hrs.



La Ceci frente a la Iglesia Ortodoxa de Mábada
Nuestro primer destino fue Mábada, la ciudad más cristiana de Jordania, que adquirió su máximo esplendor en la época bizantina, de ahí sus abundantes mosaicos, que pueden ser apreciados especialmente en la Iglesia Greco Ortodoxa de San Jorge, donde está expuesto un mapa de Tierra Santa de los días del Emperador Justiniano, alrededor del año 560.


Examinando atentamente el mosaico

El mosaico de tierra santa es el más antiguo que se ha descubierto y el lugar más prominente del mismo es la ciudad de Jerusalem que está vista desde arriba y está presentada en forma tridimensional en forma bastante realista.

El mosaico del antiguo mapa de Israel

A continuación nos dirigimos al Monte Nebo, donde tendríamos nuestra primera Misa en Jordania.

Misa en el Monte Nebo

El Monte Nebo es donde Moisés divisó la tierra prometida y se supone que yace enterrado. Aquí Moisés murió divisando el mar muerto, el oasis de Jericó. "Y Yahvé le dijo (a Moisés): Esta es la tierra que bajo juramento prometí a Abraham, Isaac, Jacob, diciendo: A tu descendencia se la daré. Te dejo verla con tus ojos, pero no pasarás a ella".

Vista de la Tierra Prometida desde el Monte Nebo
De ahí partimos a ver una fábrica de mosaicos y que también es escuela y venden distintos tipos de artesanía. Varios de los integrantes del grupo, partiendo por los Winter, se embalaron comprando recuerdos.


Artesanas haciendo mosaicos

Alguno de los mosaicos que se hacen en la actualidad

Nuestro recorrido continuó hacia el río Jordán, donde San Juan Bautista predicaba y anunciaba la llegada del Mesías. Allí aprovechamos para renovar nuestras promesas baustimales.

Inesita, Tito y Ceci camino del Río Jordán

El río Jordán es la frontera entre Egipto e Israel.


El Río Jordán

Esta es la entrada al lugar donde se dice que San Juan Bautista solía bautizar y predicar.


Que no haya equívocos: Es el Río Jordán

El Padre Magin renovó las promesas bautismales de cada uno de los integrantes del grupo.

Don José Luis renovando sus promesas baustismales
El grupo de Bilbao presente en la renovación del bautismo

La Ceci y su Papá en el Río Jordán
Del río Jordán, partimos al Mar Muerto, a bañarnos y a almorzar. El lugar donde paramos es una especie de balneario popular muy bien hecho, con una buena playa a este mar y también con muy ricas piscinas que miran a este gran lago. La característica de este mar es que tiene una densidad de sal superior al 26%, cuando el Mediterráneo su densidad es algo más del 6%. El Pacífico nuestro debe ser similar al Mediterráneo. Con esta cantidad de sal, uno flota sin querer, no hay necesidad de aletear y tampoco es recomendable sumergir la cabeza, pues se puede entrar agua a los ojos y así si que estaríamos en problemas.
En el mar muerto se flota aunque no se quiera







La nota de humor la puso Tito que le pidió a dos turistas nórdicas que estaban bañándose con lodo que dicen es curador, posar para la eternidad. La Ceci también siguió los pasos de Tito.




Luego nos fuimos a almorzar en este mismo balneario y terminamos nuestro día de regreso a Amman haciendo un tour por sus distintos barrios.




Los barrios residenciales tiene casa muy fastuosas y de mucho valor. Amman es una ciudad muy homogénea y bien hecha. No se ven construcciones que rompan el entorno visual y por lo general están hechas del mismo color o tono. El centro de la ciudad es un poco más caótico y podría parecerse más al centro de alguna ciudad como Santiago por la cantidad de comercio más pequeño y la cantidad de publicidad de las vitrinas.





Por la noche, salimos a comer con los Winter y los Varela a un restaurant cerca del Hotel bien simpático. Del Hotel le aconsejaron a un grupo de señoras que no salieran solas en la noche, pero bien que no le hicieron caso, pues aparte de estar a menos de dos cuadras el local de donde alojábamos, también estaba lleno de mesas de solo mujeres, eso sí que la gran mayoría con las cabezas tapadas.

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viernes, octubre 08, 2010

Peregrinación a Tierra Santa (7)

Viernes 8 de octubre de 2010

La despertada fue a las 6 am pues debíamos partir del hotel a las 7 am. Ya comenzaba a costar un poco más la levantada. Pero igual lo hacíamos con entusiasmo. Este día se salió de las actividades de peregrinación. Visitamos el desierto de Waly Rum y las ruinas de Petra.
Destacamos el Hotel Kempinsky en Aqaba, muy moderno y cómodo. Con playa propia, buenas piscinas y jacuzzi, también un buen comedor y mejor comida. Eso sí que no se recomienda pedir bebidas alcohólicas, pues una botella de cerveza cuesta 10 Euros (!!!).

Bien valió la pena la levantada con este desayuno!
En la foto vemos a MariPaqui de Juan junto a su madre Pilar, dos españolas de Almería que formaban parte del grupo, tomando desayuno en la terraza del hotel.

Comida para regodearse!

Luego iniciamos nuestro viaje al desierto de Waly Rum. Este es muy pintoresco.
La Ceci con una beduína y su padre
Nos internamos en el mismo en unos jeeps medios "ajados" y por unas huellas bastantes suaves. Eso sí que habían varias huellas que eran usadas paralelamente por una veintena de Jeeps y no parecía haber ninguna regulación en el tránsito. Eso podía convertir esta ruta en algo peligroso.

Ceci, una niñita beduína y Lidia

Nuestro Jeep iba conducido por el padre de una niña preciosa que nos acompañó en el trayecto. Con mucha personalidad, a pesar de su corta edad, tenía una coquetería y simpatía que nos conquistó a todos los que ibamos en el Jeep. En la foto la vemos junto a Ceci y Lidia García, una de las españolas del grupo de Murcia que nos acompañaba.
Como nos solía repetir y recordar nuestro querido guía Ibrahim, la mano de Dios se nota en este paisaje tan espectacular e inspirador. Los colores rojizos de los cerros, distanciados en unos 500 metros y en cuya parte central se extiende un valle plano y seco, impresiona ver algo semejante. Es sobrecogedor.
Montañas típicas de este desierto

El Jeep que nos llevaba aparte de estar muy mal cuidado, tenía su coquetería, una flor en el desierto amarrada en la punta de la antena de la radio le daba un tono pintoresco y de humor en medio de aquella belleza árida y seca.
Una flor de adorno en el desierto
Luego continuamos camino hacia Petra. Realmente una maravilla del mundo, yo diría que una de las cosas más impresionantes que puede existir en la tierra.

Don Vicente emprende la larga caminata

Metido entre un cañon de una altura de unos 200 metros, con apenas unos 6 a 7 metros de ancho, nos encontramos con estas ruinas que fueron contruídas en los cerros mismo. No solamente requiere de gran imaginación, sinó que también de una gran sensibilidad para construir una obra con un sentido de las proporciones y dimensiones gigantescas, pues son verdaderos palacetes construidos en medio del cerro.

Paisajes sobrecogedores son los que se ven

Fundada por los edomitas el siglo VII a.c., adquirió su máximo explendor en el s. VI a.c. por los Nabateos, que la hicieron prosperar gracias a su situación geográfica ubicada en la ruta de las caravanas que llevaban el incienso, las especies y otros productos de lujo entre Egipto, Siria, Arabia y el sur del Mediterráneo.
Varios del grupo pudimos montar a unos camellos que cuan pacientes soportaban a todo aquel que pagara unos cuantos dinares para subirse encima de ellos.

La Tesorería de Petra

Ceci en camello

Inesita en camello

Jaime en camello
Tito también logró cumplir con su sueño de tener una foto para poner en su oficina con la leyenda que diga: "Tito Winter, el pediatra que llega a todas partes!!!"

El Doctor Winter en camello
También nos impresionaron los niños en esta zona. Las niñitas de entre cinco a diez años que colaboran con sus padres en vender todo tipo de productos artesanales. En especial ellas destacan por su belleza y simpatía.


La Ceci con una beduina

Una preciosa niña beduina

Las niñas beduínas son todas lindas
Nos despedimos de Petra con una sensación de alegría y optimismo al ver las maravillas que se han hecho en este mundo, ya sea en forma natural o por el hombre inspiradas por Dios.
Otra de las maravillas de Petra
En la noche el Embajador de Chile en Jordania, Fernando Varela, buen amigo y gran profesional, nos convidó a la Ceci, a los Winter y a mí a comer a su casa. A pesar de lo cansados que estábamos, lo pasamos muy bien, conversamos y nos pusimos al día luego de varios años que no nos veíamos.

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jueves, octubre 07, 2010

Peregrinación a Tierra Santa (6)

Jueves 7 de Octubre de 2010.

Hoy fue un día más bien de viaje. Nuevamente tuvimos que madrugar, esta vez a las 7 am teníamos que estar en el bus. El día consistía en cruzar la frontera, visitar las ruinas de Jerash y llegar a alojar a Aqaba. La frontera entre Jordania e Israel es un trámite que puede ser engorroso, como puede no serlo. En nuestro caso, demoró relativamente poco. Pero tan pronto se cruza la frontera, se nota la diferencia entre ambos países. Bastante más pobre Jordania, desde las carreteras que tienen una vía por sentido, solamente, hasta los pueblos que se ven con bastante pobreza. La primera parte del recorrido fue entretenida y amena. Si el bus hasta se parecía al de los que suele acarrear a la "garra blanca"!

La vida relajada en el bus
 En las ruinas de Jerash, que fue una ciudad romana importante, pues a través de este punto continuaba la ruta hacia el oriente, estuvimos bastantes horas, mirando el Teatro, las casas, el hipódromo y anfiteatros. Todo muy interesante!

La Ceci en Jerash

Ceci y su papá en Jerash

Los chilenos en Jerash
Luego continuamos hacia Aqaba, donde nos alojamos en el Hotel Kempinski, estupendo, con una pieza muy novedosa donde el baño tenía una pared de vidrio. Llegamos alrededor de las 9 pm. Nos fuimos a comer inmediatamente y luego la Ceci y Tito partieron raudos a la piscina y a bañarse en el mar Rojo. Estaba muy oscuro pero igual pudieron bañarse. Yo los seguí detrás, pero ya se habían salido. Igual me bañé también en el Mar Rojo y luego me fui al Jacussi donde estuve tendido hasta las 11 pm. De ahí partí directo al "sobre".
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