domingo, agosto 10, 2008

Miconos

Ubicada en la parte noreste de las islas cicladas, esta islita griega sorprende por sus pueblitos bellos y acogedores.   Con calles angostas y casas blancas, tiene rincones muy cálidos.   Con más de 360 iglesias, sus habitantes podrían asistir todos los días del año a misa en una iglesia distinta.  En verdad son capillitas, blancas como todas las casas del pueblo y con cúpulas celestes que las distinguen del resto de las habitaciones.

Con una población de 3000 habitantes, cada una de estas capillas se dice que pertenece a una de las familias de la isla.  

El día que llegamos a Miconos, habían dos cruceros ya en ella.  Si calculamos que cada uno de estos transatlánticos lleva una población de algo así como 2000 pasajeros, es fácil pensar que con su llegada, la isla triplica su población cada día.  

Miconos, Grupo

Nuestra llegada a la isla mereció tener una foto del grupo completo

Miconos, Familia Bazán Heredia

Las casas blancas reciben al turista en Miconos

Miconos, Calle

En Miconos hay muy buen shoping

Miconos, calle (Chuma) Miconos, calle angosta

Típicas calles de Miconos

Aparte de recorrer las calles, también fuimos a una playa, Ornos, bastante rica, tranquila y con un paisaje muy relajante y luego nos regresamos al barco, pasando por otros lugares cual uno más atractivo que el otro.

Miconos y el mar

Las calles de Miconos también tienen bares que se acomodan a sus estrecheces para admirar el paisaje

Miconos, casas frente al mar

Miconos, parte del grupo

  Daban ganas de quedarse para siempre en esos paisajes idílicos

Miconos, Cristián y JBRMiconos, JBR y Cristián

   Pero todo lo bueno tiene su fin.  Emprendemos retirada al Galaxy

Miconos, de vuelta al Galaxy

Termina la jornada en Miconos.  Próxima parada:  Rodas

Rodas (1)

Ubicada al este del mar Egeo, casi incrustándose en Turquía, se encuentra Rodas.   Con alrededor de 170.000 habitantes, mitad griegos y mitad turcos, esta isla griega pertenece a lo que se llama el Dodecaneso.

Llegamos a Rodas el 24 de julio a las 8.30 am.  Ya todo el grupo estaba tomado desayuno y listo para partir a visitar en forma relámpago la ciudad de Rodas, la capital de la isla.  No estaríamos mucho tiempo en ella, por lo que era necesario aprovechar al máximo el tiempo. 

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La ciudad amurallada de Rodas se presenta amistosamente al turista.   Con calles limpias y bien cuidadas, muestra los vestigios de las civilizaciones que pasaron a través de esta isla

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La parte amurallada de Rodas tiene mucha historia, palacios, castillos y también comercio, pero todo puesto con mucho encanto

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Al final de la calle del comercio, se muestra la mezquita con su gran minarete

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Aunque con otro propósito, los caballeros cruzados volvieron a Rodas en el siglo XXI

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También habían esculturas vivas

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Templo de Afrodita

Durante el período de la segunda guerra mundial, los nazis se llevaron más de 2.500 judíos que nunca más regresaron a la isla.   Ello marcó a los isleños que levantaron un monumento en el centro de la plaza de Rodas.

También visitamos el Palacio de Rodas, que fue reconstruído por los italianos a mediados del siglo XX.   Los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalem estuvieron instalados en Rodas por más de dos siglos (1309 a 1522), para luego partir a Italia y finalmente establecerse en Malta.   Son lo que hoy en día se conoce por los Caballeros de la Orden de Malta.

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En la foto lo equivalente a lo que sería un Caballero de la Orden de San Juan.   A la derecha vemos el patio del Palacio de Rodas

sábado, agosto 09, 2008

Rodas (2)

La ciudad medieval amurallada de Rodas es relativamente pequeña y muy recomendable conocerla caminando por sus callecitas.  Perderse en sus calles.  Junto con un comercio muy amistoso, sus habitantes son muy interesados por las culturas de los turistas y respetuosos a la vez.  En una tienda me atendió un turco musulmán que me insistió en señalar que la religión católica en América Latina había sido impuesta a la fuerza por los españoles y que eso se reflejaba así hasta el día de hoy.   A contrario sensu, me dijo que los turcos, cuando eran el Imperio Ottomano, invadieron Jerusalem y el Medio Oriente, ocupándolo por muchos años.  Pero ellos no llevaron una religión, sino que todo lo contrario.   Tomaron la religión musulmana.  Esa era su manera de explicar la superioridad de sus convicciones.  No hubo caso de que entendiera que uno adopta una religión por convicción personal, si bien es cierto que puede haber influencia social, pero si no hay una acción individual, su práctica caerá sencillamente en un vacío, en la nada.  Igual buena onda terminó regalándome un marcador de libros.

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Los recovecos de la ciudad de Rodas son como estar en un cuento

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Un comercio amistoso en callecitas angostas y perdidas...

Después de salir de la ciudad amurallada, nos dirigimos a la playa que está cerca de ella.   Nos fuimos caminando y con la idea de conocer algo más de la localidad.  La caminata se hacía por un parque que está a la orilla del mar y la playa quedaba como al final de una marina, cuya entrada en forma de pinza tenía en cada extremo un pilar cada uno con unas estatuas sobre éstos.  Antiguamente en su lugar posaban los pies del "Coloso de Rodas", estatua de enormes dimensiones que dicen fue destruida después de un terremoto que arrasó con gran parte de la isla.

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Camino a la playa pasamos por una Iglesia Ortodoxa, con sus característicos mosaicos y frescos

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Los pilares donde antes se posaban los pies del Coloso se pueden ver a la izquierda del muelle

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La playa era tranquilida, el mar tenía una temperatura ideal, pero la arena dejaba mucho que desear

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La playa tenía un trampolín de más de 6 mts. de altura.  La foto pescó el momento en que vuelo por los aires.  Al fondo, tenuemente se ve la costa de Turquía

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Nuestra visita a Rodas culminó con la partida al puerto a tomar el barco.   Nos despedimos de la ciudad medieval cruzando una de las siete puertas de la muralla

  Proxima parada:  Santorini

viernes, agosto 08, 2008

Santorini

25 de julio.  8 am.
Llegamos a Santorini temprano por la mañana.  Como todo el viaje y ocurre en esta zona y época, el día estaba absolutamente despejado y con una temperatura entre los 20° C sin nada de humedad.   Santorini es lo que queda de un volcán que hizo erupción hace muchos siglos y cuya parte del cráter quedó sumergida en el mar.  La otra parte es donde se levantó el pueblo de Santorini.  Llegar desde el mar a esta isla es algo mágico.  Ya temprano al alba, cuando comenzaba a aclarar, se veía a lo lejos esta isla de la que tanto me había hablado mi madre.   Recuerdo que me contaba que para llegar al pueblo había que subir sobre el lomo de mulas, por un camino escarpado y angosto que tenía a un lado el cerro y al otro el precipicio que daba al mar.   También me contaron que la llegada por el mar daba la sensación de estar arribando a una montaña con nieve en la cima por sus cientos de casas blancas que cubrían su cresta.
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La llegada a las 7 de la mañana.  Ya había otro crucero recién llegado a Santorini
Y esto último sí que es cierto.  Fue la sensación más extraña que tuve.   Parecía nieve pero en pleno verano.  Nada de frío y por el contrario bien cálido.  Pero parecía nieve.   Mucha nieve.  Pero en la medida que nos acercábamos, iban apareciendo los perfiles de las cajitas blancas que adornaban la cima de esta islita que aparecía en el océano como en el medio de la nada.

El grupo listo para subir por el funicular
La llegada a Santorini fue espectacular.   Como era temprano, los contrastes entre la luz y la sombra eran grandes.   Todavía sus calles no estaban repletas de multitudes.   Había un silencio y sensación de soledad que resaltaban la belleza del paisaje, la grandeza del Creador y la capacidad sin límites de la imaginación humana para hacer obras magníficas.
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La arquitectura de la ciudad aprovechando el paisaje y la geografía destacan en Santorini
  Luego comenzó a aparecer la gente.   Igual que Miconos, esta isla en esta época del año es diariamente más que doblada en su número de habitantes gracias a los turistas que invaden sus calles.

La Jacinta es paseada cual faraona por las calles de Santorini.  Notese los lacayos sudamericanos que la transportan!
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La Vero posando en una callecita muy linda de Santorini
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Nos encontramos con los mexicanos que viajaban en el barco.  No podía faltar la foto para inmortalizar el momento.
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Comienzan a aparecer las multitudes de turistas en Santorini
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Con la Angélica D. y la Vero y la Ceci, quisimos comernos unas ensaladas griegas antes de embarcarnos.   Elegimos este restaurante con esta vista.  Al fondo vemos el "Galaxy"
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El escarpado camino que hacen las mulas para bajar al puerto.  La mayoría de nosotros hizo el mismo camino a pie
Nuestro regreso al barco comenzó a las 2.30 pm.  Bajamos por el mismo camino por el que bajan las mulas.   A veces es empinado, pero lo más peligroso es que con todos los excrementos de los burros, hay partes realmente resbalosas.   En todo caso no es el camino escarpado al borde del precipicio que un pie en falso podría hacerlo a uno despeñarse por las laderas de Santorini para quedar enterrado en las profundidades de ese mar.   Es bastante más fácil el descenso, además de pintoresco.   Los locales dueños de las mulas son personas poco amistosas que hacen pensar que con la única persona que pueden comunicarse en este mundo son con las mulas.   Pese a que el camino que comparten animales y seres humanos es muy estrecho, estos hombres no tienen ninguna deferencia con los peatones y tiran las mulas camino abajo como si no existieran.  Puede ser parte del espectáculo!
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Nos despedimos de Santorini con un recuerdo muy lindo de este lugar