miércoles, agosto 13, 2008

Peregrinación a Roma (4)

Es domingo 20 de julio. Tenemos Misa en el Vaticano a las 7.40 am. Por lo tanto la levantada debe ser temprano. Nos juntamos en la entrada de nuestro alojamiento y de ahí el grupo se va caminando a San Pedro. No son más de 20 minutos de una agradable caminata a esa hora de la mañana. La Misa la celebrará el sacerdote Cristián Borgoño Barros, primo o pariente del Chuma. Se consiguió una de las capillitas que se ubica debajo del altar central, justo al lado de donde está enterrado San Pedro.

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Muy elegantes para la Misa en San Pedro

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San Pedro el Domingo temprano, todavía no hay mucho público

El Evangelio fue sobre la parábola del hombre que siembra una semilla y que en el medio de la noche un enemigo planta cizaña en medio de su cultivo. El padre sobre este evangelio y por el hecho de estar en Roma tres familias numerosas, hizo una prédica bien asertiva, destacando, además del rol que tienen los cristianos de ser levadura y resistir la cizaña, que venir a Roma es venir a revisar la historia y actualizarse, comprobando en persona los pasos que dieron los primeros cristianos que ofrecieron su vida por defender a Jesucristo. Recordó que cuando uno se cambia de casa, muchas veces se encuentra con recuerdos que había dejado olvidados y que al encontrarlos comienza a revisarlos, incluso para ver antecedentes de sus antepasados. La venida a Roma debe servir para este propósito, reencontrarse con el pasado y los origenes del cristianismo.

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El Padre Cristián predicando en una de las capillas debajo del Altar de San Pedro

Luego de la Misa, fuimos a ver la tumba de Juan Pablo II y la estatua de San José María Escrivá. En ese recorrido, nos perdimos de la Vero y la Fran. Yo me quedé buscandolas y les dije al resto del grupo que nos encontrábamos en el hotel, donde tomaríamos desayuno. Estuve recorriendo varios pasillos de San Pedro, Iglesia imponente y enorme, con mucha gente, pues a pesar de ser temprano, era día domingo y ya comenzaban a llegar los fieles a esa hora. No tenía muchas esperanzas de encontrar a las perdidas, pero, de repente aparecieron y partimos caminando al hotel a tomar desayuno. Ahí llegamos antes que el resto del grupo, pues pensó que nos encontraría y lamentablemente no fue así. El encuentro fue en el comedor del lugar donde alojabamos.

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Un desayuno no le viene mal a nadie

Después del desayuno, partimos a recorrer Roma. La idea era ir a la Iglesia Santa María de la Mayor, para luego caminar por las calles de Roma, perderse en ellas, como alguien definió la mejor manera de conocer la ciudad.

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Diversas escenas frente y detrás de la la Iglesia Santa María de la Maggiora

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Perdiendonos por las calles de Roma

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San Pietro i Vincoli y la columna de San Pedro en el foro romano

Luego seguimos nuesttra larga caminata hacia la Piazza Navona, el Panteon, para culminar camino a las Catacumbas. Esto último fue logrado luego de hacer varios intentos y consultar en distintas partes cómo se llegaba a las catacumbas. Nadie supo darnos buenos datos. Increíble que esto ocurra en Roma. Llegamos a las Catacumbas de Santa Irene casi por casualidad, pues estando en el paradero esperando que llegara el bus que nos llevaría, una buena persona que también esperaba el bus nos aconsejó ir a unas que quedaban más cerca y que también eran una de las más importantes de la ciudad. Por suerte seguimos sus consejos.

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La piazza Navona y el Panteon son muestras de las grandes obras arquitectónicas que ofrece Roma al mundo

También cuando estabamos dirigiendonos a las catacumbas en el metro, nos metimos a una estación en la que apenas pudimos ingresar al andén, pues estaba colapsada de tanta gente. Era día domingo y por eso seguramente había menos frecuencia de trenes. Pero igual en una ciudad como Roma, con tanto turismo, debiera ser importante mantener un nivel de frecuencias que permitiera el tránsito fluído por la ciudad. Tanto es así, que nosotros siendo un grupo de 21 personas más dos guaguas, cuando llegó el carro de metro, cuatro personas no pudieron ingresar a los coches, quedando el grupo separado y sin sabe el resto donde bajarse. Como las frecuencias eran bajas, significaba casi perder la oportunidad de ir a las catacumbas, pues además los horarios no están hechos para el turismo.

Finalmente pudimos reencontrarnos todo el grupo y nos salimos del metro para tomar un autobus. Las catacumbas son una historia espectacular. Los primeros cristianos lo deben haber pasado muy mal en Roma, pero gracias a su fe, su tenacidad y su compromiso, no solo pudieron ganarse la adhesión de las personas, sino que también lograr consolidar a la Iglesia Católica que se esparció por el resto del mundo.

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Frente al Hipódromo Romano

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En las Catacumbas de Santa Inés (replicando cómo se enterraban a a los muertos)

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La Iglesia de Santa Inés,escenas de su muerte (mosaico)

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Conociendo detalles de la vida de Santa Inés contados por Tita y e historias de la familia contados por la Sofía

Después de las catacumbas, volvimos a tomar el bus para dirigirnos a la Fontana di Trevi. El recorrido esta vez fue más rápido pues ya sabíamos el camino. Nos bajamos del bus y comenzamos nuevamente nuestras caminatas largas e interminables por las calles de Roma. Pasamos por el Palacio del Quirinal, donde habia una ceremonia de cambio de guardia, luego desembocamos en la Fontana di Trevi.

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Cambio de guardia frente al Palacio del Quirinal. A la derecha, Alberto queriendo arrancarse en una motorina.

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La Fontana de Trevi, siempre refrescante

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Una buena lavada de pelos no le viene mal a nadie!

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Diversos modelos que se ven solo en Italia

Nuestra caminata continuó hacia la Piazza del Popolo, donde debíamos encontrarnos con el Padre Cristián, a quien convidamos a comer. El trayecto comprendió pasar por la Plaza España, siempre con tan buen ambiente para finalmente desmbocar en nuestro destino final.

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La Plaza España en Roma está siempre acogiendo a los turistas

Finalmente llegamos a la Plaza del Popolo, que también tiene mucha vida. Aquí algunas fotos del día. Finalmente nos fuimos a comer a un restaurante al otro lado del rio, llamado Pasta Rito. El lugar es bien simpático y se come bien, aunque debo confesar que la panacota que comí allí no es mejor que la del Tiramisú.

P7200109P7200110P7200114 La Plaza del Popolo y la Carmen tomando un merecido descanso, no necesariamente en una merecida silla

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En la plaza del Popolo nos encontramos con la Paulita, Ignacio y la Jacinta, quienes llegaron ese día de New Bern. También llegaron de Chile la Sofita, Cristóbal y María Gracia. El grupo completo se reunía en la Plaza para así iniciar nuestra aventura marítima al día siguiente.

martes, agosto 12, 2008

Peregrinación a Roma (5)

El lunes 21 bien temprano partimos a visitar la Capilla Sixtina.   Habíamos comprado entradas por INTERNET, por lo que no teníamos que hacer la larga fila que ya a las 8.30 am alcanzaba más de tres cuadras de extensión.    Igual, tuvimos que hacer algo de cola, pues también los que compraban por INTERNET son numerosos.  Nos juntamos en la vereda del frente a la entrada de los Museos del Vaticano y pasamos algún susto porque nos desencontramos con el resto de los Domínguez, que habían partido después del hotel.  Entre tanta multitud, era fácil perderse y si nos nos reagrupabamos, perdíamos nuestra opción preferencial.

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Por suerte contabamos con un buen líder que aglutinó al grupo.   Una vez dentro de los Museos, María Gracia quiso fotografiarse frente al Vaticano.

El Museo del Vaticano contiene un enorme tesoro artistico que recoge los testimonios de la Iglesia a lo largo de la historia.   Su riqueza es enorme su valor se mide por la expresión de fe que transmite.   La visita a las distintas salas se debe hacer en forma muy rápida y pensando que hay mucha gente que quiere ver estas obras de arte, por lo que no es posible detenerse por mucho tiempo para observar cada una de ellas.   Con todo, se puede percibir la gran trascendencia que transmiten.   Como no se permiten fotografías en la mayoría de las salas, solo pudimos sacar algunos recuerdos por ejemplo de los jardines del Vaticano, que se ven desde una de las ventanas del museo.    También pudimos fotografiar a la Vero frente a uno de los cuadros de Rafael, precisamente uno que retrata a Platón y a Aristóteles juntos, uno apuntando hacia el cielo, dando más énfasis al mundo de las ideas, y el otro hacia la tierra, destacando también cómo aterrizar las ideas.

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Una vez terminada la visita a los Museos del Vaticano, partimos al hotel a buscar las maletas y tomar el bus para dirigirnos a Civitavechia, donde nos esperaba el Galaxy.   Se iniciaría así la navegación que nos llevaría por distintas islas griegas así como Estambul, Efesos y Atenas.   Una ruta que fue muy frecuentada por los primeros cristianos y que como lo dijo el Padre Cristián Borgoño en la prédica que nos hizo en San Pedro, nos permitiría comprender mejor el sentido del cristianismo y el rol de la Iglesia en el mundo.

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El Galaxy a minutos de embarcarnos y la Ceci en la cubierta cuando partíamos de Civitavechia.

    Próxima parada:  Miconos

domingo, agosto 10, 2008

Miconos

Ubicada en la parte noreste de las islas cicladas, esta islita griega sorprende por sus pueblitos bellos y acogedores.   Con calles angostas y casas blancas, tiene rincones muy cálidos.   Con más de 360 iglesias, sus habitantes podrían asistir todos los días del año a misa en una iglesia distinta.  En verdad son capillitas, blancas como todas las casas del pueblo y con cúpulas celestes que las distinguen del resto de las habitaciones.

Con una población de 3000 habitantes, cada una de estas capillas se dice que pertenece a una de las familias de la isla.  

El día que llegamos a Miconos, habían dos cruceros ya en ella.  Si calculamos que cada uno de estos transatlánticos lleva una población de algo así como 2000 pasajeros, es fácil pensar que con su llegada, la isla triplica su población cada día.  

Miconos, Grupo

Nuestra llegada a la isla mereció tener una foto del grupo completo

Miconos, Familia Bazán Heredia

Las casas blancas reciben al turista en Miconos

Miconos, Calle

En Miconos hay muy buen shoping

Miconos, calle (Chuma) Miconos, calle angosta

Típicas calles de Miconos

Aparte de recorrer las calles, también fuimos a una playa, Ornos, bastante rica, tranquila y con un paisaje muy relajante y luego nos regresamos al barco, pasando por otros lugares cual uno más atractivo que el otro.

Miconos y el mar

Las calles de Miconos también tienen bares que se acomodan a sus estrecheces para admirar el paisaje

Miconos, casas frente al mar

Miconos, parte del grupo

  Daban ganas de quedarse para siempre en esos paisajes idílicos

Miconos, Cristián y JBRMiconos, JBR y Cristián

   Pero todo lo bueno tiene su fin.  Emprendemos retirada al Galaxy

Miconos, de vuelta al Galaxy

Termina la jornada en Miconos.  Próxima parada:  Rodas

Rodas (1)

Ubicada al este del mar Egeo, casi incrustándose en Turquía, se encuentra Rodas.   Con alrededor de 170.000 habitantes, mitad griegos y mitad turcos, esta isla griega pertenece a lo que se llama el Dodecaneso.

Llegamos a Rodas el 24 de julio a las 8.30 am.  Ya todo el grupo estaba tomado desayuno y listo para partir a visitar en forma relámpago la ciudad de Rodas, la capital de la isla.  No estaríamos mucho tiempo en ella, por lo que era necesario aprovechar al máximo el tiempo. 

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La ciudad amurallada de Rodas se presenta amistosamente al turista.   Con calles limpias y bien cuidadas, muestra los vestigios de las civilizaciones que pasaron a través de esta isla

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La parte amurallada de Rodas tiene mucha historia, palacios, castillos y también comercio, pero todo puesto con mucho encanto

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Al final de la calle del comercio, se muestra la mezquita con su gran minarete

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Aunque con otro propósito, los caballeros cruzados volvieron a Rodas en el siglo XXI

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También habían esculturas vivas

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Templo de Afrodita

Durante el período de la segunda guerra mundial, los nazis se llevaron más de 2.500 judíos que nunca más regresaron a la isla.   Ello marcó a los isleños que levantaron un monumento en el centro de la plaza de Rodas.

También visitamos el Palacio de Rodas, que fue reconstruído por los italianos a mediados del siglo XX.   Los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalem estuvieron instalados en Rodas por más de dos siglos (1309 a 1522), para luego partir a Italia y finalmente establecerse en Malta.   Son lo que hoy en día se conoce por los Caballeros de la Orden de Malta.

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En la foto lo equivalente a lo que sería un Caballero de la Orden de San Juan.   A la derecha vemos el patio del Palacio de Rodas

sábado, agosto 09, 2008

Rodas (2)

La ciudad medieval amurallada de Rodas es relativamente pequeña y muy recomendable conocerla caminando por sus callecitas.  Perderse en sus calles.  Junto con un comercio muy amistoso, sus habitantes son muy interesados por las culturas de los turistas y respetuosos a la vez.  En una tienda me atendió un turco musulmán que me insistió en señalar que la religión católica en América Latina había sido impuesta a la fuerza por los españoles y que eso se reflejaba así hasta el día de hoy.   A contrario sensu, me dijo que los turcos, cuando eran el Imperio Ottomano, invadieron Jerusalem y el Medio Oriente, ocupándolo por muchos años.  Pero ellos no llevaron una religión, sino que todo lo contrario.   Tomaron la religión musulmana.  Esa era su manera de explicar la superioridad de sus convicciones.  No hubo caso de que entendiera que uno adopta una religión por convicción personal, si bien es cierto que puede haber influencia social, pero si no hay una acción individual, su práctica caerá sencillamente en un vacío, en la nada.  Igual buena onda terminó regalándome un marcador de libros.

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Los recovecos de la ciudad de Rodas son como estar en un cuento

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Un comercio amistoso en callecitas angostas y perdidas...

Después de salir de la ciudad amurallada, nos dirigimos a la playa que está cerca de ella.   Nos fuimos caminando y con la idea de conocer algo más de la localidad.  La caminata se hacía por un parque que está a la orilla del mar y la playa quedaba como al final de una marina, cuya entrada en forma de pinza tenía en cada extremo un pilar cada uno con unas estatuas sobre éstos.  Antiguamente en su lugar posaban los pies del "Coloso de Rodas", estatua de enormes dimensiones que dicen fue destruida después de un terremoto que arrasó con gran parte de la isla.

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Camino a la playa pasamos por una Iglesia Ortodoxa, con sus característicos mosaicos y frescos

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Los pilares donde antes se posaban los pies del Coloso se pueden ver a la izquierda del muelle

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La playa era tranquilida, el mar tenía una temperatura ideal, pero la arena dejaba mucho que desear

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La playa tenía un trampolín de más de 6 mts. de altura.  La foto pescó el momento en que vuelo por los aires.  Al fondo, tenuemente se ve la costa de Turquía

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Nuestra visita a Rodas culminó con la partida al puerto a tomar el barco.   Nos despedimos de la ciudad medieval cruzando una de las siete puertas de la muralla

  Proxima parada:  Santorini