jueves, agosto 07, 2008

Estambul

Parte de lo que recorrimos de la ciudad de Estambul
 Estambul es una ciudad con alrededor de 7 millones de habitantes, ubicada justo donde finaliza el Mar Mediterráneo y comienza al Mar Negro.  Parte de la ciudad está ubicada en Europa y la otra parte en Asia.  Es una ciudad con muchas características occidentales y orientales, moderna, limpia con gente respetuosa, amistosa, y políglota en los lugares de comercio.   Sin duda que el comercio ha sido uno de los factores importantes en su desarrollo a lo largo de la historia, pues de que saben negociar, saben.  Ubicada en un punto estratégico donde confluyen dos mundos y civilizaciones importantes, Estambul, antes Bizancio y luego Constantinopla, es una ciudad donde deja ver su rol y su peso en la historia de las civilizaciones.
Nuestra llegada a Estambul fue el sábado 26 de julio a las 12 pm.   Teníamos toda la tarde de ese día y el domingo hasta las 4 pm para recorrer la ciudad.

La llegada por mar ofrece una vista espectacular de Estambul con su mezquitas y minaretes apuntando al cielo

En Estambul nos estaba esperando un guía con un minibus que sería nuestra compañía en durante nuestra estadía.  Priorizamos el sábado para ver el Bazaar de las Especies y el Gran Bazaar, pues el domingo no abren.  Por lo tanto nuestro recorrido comenzó en el Bazaar de las Especies.  

La entrada al Bazaar de las especies, un lugar limpio, ordenado con vendedores educados y políglotas, ofrecen todo tipo de especias, adornos y objetos decorativos, muy pintoresco!




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Analizando qué estrategia desarrollar para maximizar el regateo
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Fotos tomadas por la Carmen en el Bazaar de las especies
Del Bazaar de las especies, seguimos nuestro recorrido a la Iglesia de Santa Sofía, que ya no es iglesia sino que un mero museo.   Es una construcción que impresiona por sus dimensiones (su cúpula tiene una altura de 60 mts. apoyada solamente en 4 pilares). Construida alrededor del año 530 bajo el mandato de Justiniano, fue usada como iglesia cristiana casi por 1000 años, hasta el 1453, cuando Constantinopla fue conquistada por los Turcos, en que fue convertida en mezquita.   En 1935 fue convertida en museo bajo el gobierno de Kemal Ataturk.
Durante el período que fue mezquita, sus mosaicos con figuras fueron tapados y recién ahora comienzan a ser descubiertos.   Una virgen con el niño ha aparecido en uno de sus techos luego de un buen trabajo de restauración.
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La Iglesia de Santa Sofía, hoy convertida en museo, fue una de las iglesias más grande del mundo hasta la construcción de San Pedro en Roma
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El mosaico de la Virgen con el Niño en la cúpula de la Iglesia de Santa Sofía
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Mosaico de la Virgen con el niño rodeada por San Pedro (a cargo de la Iglesia de Cristo) y Justiniano (a cargo del Imperio)
  Luego nos fuimos a visitar la Cisterna de Basílica o de Yerebatan, ubicada frente a Santa sofia.   Esta cisterna fue construída para evitar que el enemigo fuera a cortar el suministro de agua a la ciudad o envenenar el agua.    Fue construída sobre la base de 336 columnas traídas de distintas partes del imperio romana y tiene una capacidad de almacenaje de hasta 80.000 mts. cúbicos.  Al fondo de este gran espacio hay dos columnas que descansan dos cabezas de Medusa.
Escenas de la película de James Bond "De Rusia con Amor" fueron filmadas en en este recinto.
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Las columnas de La Cisterna de Yerebatan sostienen este impresionante espacio subterráneo.  Dos cabezas de Medusa apoyan dos columnas al fondo de este espacio
Luego nos fuimos a visitar el Gran Bazaar.  Eran como las 15.30 hrs. y los sábados cierran a las 5 pm.  
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Una de las puertas de entrada al Gran Bazaar (Nuruosmaniye Camii)
Este lugar es parecido al Bazaar de las Especies, solo que es más grande y con más diversidad de comercio.  Es muy atractivo, las tiendas están muy bien puestas, todo es limpio y a pesar de no haber visto policías, uno se siente muy seguro.   Estando recorriendo sus pasillos, tocó la hora de la oración (en la religión musulmana hay seis oraciones públicas durante el día), y vimos como se llamaba especialmente a este acto.   No me dio la impresión, que le hicieran mucho caso.  No vi a gente deteniendo su rutina.
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La Ceci paseando por el Gran Bazaar, el llamado a la oración y "el Igna" lavándose las manos cual lugareño más
Una vez finalizada la visita al Gran Bazaar, el guía nos llevó a un lugar donde vendían alfombras, cerca de donde estábamos.  Nos fuimos caminando por un paseo peatonal con tiendas muy bonitas y restaurantes o cafés con mucho ambiente.  El edificio de las alfombras tenía varios pisos y cada uno estaba adaptado para distintos tipos de clientes.  A nosotros nos llevaron a un cuarto piso, me parece.  Nos sentaron contra la pared en una enorme sala que no tenía nada al medio sino un bonito parquet.  El que hacía de jefe del grupo nos dio la bienvenida con un muy buen español y nos ofreció té de manzana a todo el grupo (eramos 21 adultos).  Y comenzó el show:  Sin compromiso.   Con mucho tácto nos comenzó a decir que quería mostrarnos cómo se hacían las alfombras, que tenía una gran variedad y de todos los precios, y que nos mostraría toda la variedad que tenía.   Parecía interesante el ejercicio!
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El grupo disfrutando la tratada de vender alfombras "sin compromiso"
En la medida que pasaban los minutos, este parquet iba desapareciendo y el piso se cubría con más y más alfombras, formando una especie de colchón de alfombras de todo tipo.  Se saben muy bien el cuento estos tipos.   Pero como eran simpáticos, sabían su oficio y las alfombras además de bonitas, eran baratas, motivó a uno del grupo a comprar una buena y gran alfombra.  Los vendedores cumplieron su objetivo! 
Luego de la compra, partimos de regreso al minibus para seguir nuestro próximo recorrido:  La iglesia de San Antonio, donde asistiríamos a misa.
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Jacinta, Ceci y yo en el paseo peatonal a la salida de la tienda de alfombras y frente a la entrada al Gran Bazaar
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  La Iglesia de San Antonio en Estambul.
La misa la hizo un curita africano que comenzó haciendola en italiano y terminó hablando en inglés.  No fue en la nave central pues había muy poca gente (y eso que era sábado).  Cuando llegamos el grupo de 21 adultos y dos guaguas, repletamos lo que se pensó que ya estaba bastante lleno.  Fue entonces cuando el sacerdote preguntó cuántos hablaban italiano y cuántos entendían inglés.  Fue al parecer una liberación para él pues el italiano lo dominaba bastante poco.  Su prédica fue participativa y así fue como le preguntó al público qué pediríamos en caso de poder obtenerlo. Alguien de nuestro grupo contestó más gracia y fe, lo que era precisamente lo que estaba esperando el curita para basar su prédica en esa respuesta. 
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El recorrido que hicimos a pie está en rojo
Luego de la misa, emprendimos el regreso al barco.   Lo hicimos por un paseo peatonal bastante concurrido a esa hora, como las 18 hrs.  Como era difícil caminar todos juntos entre tanta multitud, además de que algunos se metieron a un local que tenía Internet, el grupo se fue separando.  Gran error.  Al final no sabíamos quién estaba con quién y el regreso no era fácil.   Eran muchas cuadras (alrededor de unas 40), y era difícil encontrar a alguien que hablara inglés.  De hecho yo tuve que meterme en un hotel para preguntar cómo regresar al barco.  Yo andaba con la Ceci, la Fran y la Maida. Ya comenzaba a oscurecer y teníamos que llegar a una plaza, al final del paseo, para ahí retomar la calle que nos conduciría a la orilla del mar, por donde deberíamos caminar para llegar al muelle.   Cuando llegamos a la plaza, ya estaba oscuro.  Pero no daba la sensación de inseguridad.  De ahí tomamos una calle que desembocaba en la plaza y comenzamos a caminar en dirección al mar y descendiendo, pues estábamos sobre una colina.  Caminamos mucho y finalmente llegamos a un parque que era la antesala de la avenida que costeaba el mar.  Fue ahí cuando comenzó a llover.   Era lluvia sin frío.  Nosotros no estabamos preparados para la lluvia, así es que nos mojamos harto, pero igual no pasamos frío.  El camino igual era largo.  Caminábamos  y caminábamos y los barcos no se veían.  No era para preocuparse, pero igual comencé a inquietarme.   A veces el camino era medio solitario, pasaban muchos autos y nos cruzábamos de vez en cuando con algunas personas.  Yo con tres niñitas a cargo, no dejaba de inquietarme la situación.  Ellas en todo caso felices, a parecer no habían tenido mucha experiencia en lluvias con calor.  En un momento pasamos por unas pozas que parecían arenas movedizas y que nos dejaron con todos los pies embarrados.  Eso a ellas les encantaba.  Finalmente a lo lejos comenzamos a divisar barcos, lo que implicaba que estábamos llegando a destino.  Sin embargo había un último desafío que pasar.   Poco antes de los edificios por donde se ingresaba al recinto que antecedía la entrada al barco, había un barrio que tenía algunos bares o restaurantes no muy elegantes, por no decir lo contrario.  Ahí me dio algo de susto cuando pasábamos frente a esos bares, y yo con las tres niñitas.  Pero gracias a Dios no ocurrió nada y finalmente llegamos al barco.   Ahí tuvimos que esperar al resto del grupo porque la Maida estaba sin su tarjeta y no podía ingresar a la nave.
Ahora nuestra preocupación era que llegaran todos y nadie estuviera perdido.  Pero solo lo sabríamos en algunos momentos más.   Finalmente nos encontramos todos y nos fuimos a comer unas pizas y pastas al restaurante de la piscina cubierta.  Y así concluyó el día.
El domingo 27 iniciamos nuestra salida a las 8.30 am.   El guía nos estaba esperando para llevarnos a la Iglesia de San Salvador Coro.
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El grupo en la Iglesia Salvador Coro
Nuestro siguiente recorrido fue la "Mezquita Azul".  Es una de las más importantes de la ciudad y se caracteriza por tener seis minaretes.  Dicen que el arquitecto tuvo el encargo de hacer un minarete de oro, pero al ver que eso era casi imposible, hizo un juego de palabras, ya que oro y seis en turco son palabras muy parecidas, y se la sacó de esa manera.
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La Mezquita azul, con sus seis minaretes se presenta como la mezquita más importante de Estambul
La Mezquita Azul tiene un interior muy rico en adornos, en especial sus mosaicos azules de Izmir.
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El interior de la Mezquita presenta grandes espacios imponentes y luminosos
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En el exterior una serie de personajes compenetrados de la cultura musulmana y los contrastes entre modernidad y tradición

La familia con la mezquita Azul de fondo
Finalmente continuamos nuestro recorrido visitando el Palacio de Topkapi.  Yo había oído hablar de este lugar por la película en que se robaban la famosa esmeralda, la segunda más grande del mundo.  El Palacio es una gran extensión de jardines y de edificios que ahora son museo.  Eran el lugar donde el Sultán vivía y gobernaba.  
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En los jardines me encontré con esta joven mujer que pude captar en toda su belleza.
El Palacio es muy completo y difícil poder visitarlo ni siquiera parcialmente en lo que nos quedaba de mañana.  Por lo tanto, hicimos una pasada rápida por parte de sus dependencias, incluída la sala donde está el diamante más grande del mundo, después del que tiene la Reina de Inglaterra, y luego regresamos al barco para partir rumbo a Efesos.
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Unas tomas en Topkapi antes de embarcarnos rumbo a Efesos

miércoles, agosto 06, 2008

Efesos

Efesos

El lugar muestra como el entonces puerto de Efesos ahora está unos 10 kms. tierra adentro

Llegamos a Efesos el lunes 28 de julio a las 8 am. Esta ciudad ha sido muy importante en la historia del cristianismo y de la humanidad. Ubicada en un lugar que era paso obligado de comerciantes, peregrinos, soldados que iban o venían de Europa hacia el Medio Oriente, su significado más trascendente para nosotros, es que la Virgen María vivió aquí y se supone que el lugar de su casa está identificado. También vivió San Juan, el evangelista y apóstol, a quien Jesús le encargó cuidar a la Virgen. Se supone que su tumba ha sido encontrada y hoy en día está identificado el lugar donde está enterrado. San Pablo también solía pasar por esta ciudad e incluso una de sus cartas está dedicada a los cristianos de Efesos.

Cuando nos bajamos del barco, nos estaba esperando el guía que era bastante más folclórico que el de Estambul. Con muy buen español y buena voluntad, siempre terminaba explicando que el antiguo Efesos, que daba al mar, ahora está tierra adentro debido a los sedimentos que el paso del tiempo ha dejado. También tenía una palabra típica que repetía constantemente ("sistemáticamente los sedimentos rellenaron ...." "sistemáticamente se comprobó con el CO2 la antiguedad de la tumba de San Juan", etc).

Nuestra primera actividad fue dirigirnos al lugar donde descansan los restos de San Juan. Es un lugar abierto, sobre una colina donde se supone en el pasado hubo una Iglesia. Ahora se ve todo en el suelo y la tumba, impresionante para ser de alguien tan importante y significativo para la Iglesia, sencilla, sobria y solitaria. Todo el lugar es sobrecogedor por lo que representa.

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La tumba de San Juan se conserva en la interperie como en directa comunicación con el cielo

A continuación seguimos hacia las ruinas de la ciudad de Efesos, las que se conservan bastante bien a pesar del paso del tiempo. Esta fue una ciudad en la que alcanzaron a vivir más de 50 mil habitantes. Tiene un anfiteatro bastante en buen estado, un estadio enorme también muy bien conservado y una biblioteca que destaca por su belleza, dimensiones y buen estado de conservación.

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La impresionante biblioteca de Efesos es precedida por un impresionante camino de marmol

Finalmente nos dirigimos a ver la casa donde se supone vivió la Virgen donde se produjo la dormición antes de ser asunta al cielo. No hay casa propiamente tal, lo que existe ahora en ese lugar es una capillita donde se puede hacer adoración. También hay un jardín que lo rodea y una fuente de agua que se dice proviene de una vertiente que perdura desde los tiempos de la Virgen. Este lugar sí que es potente y llama a la oración!

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El grupo frente al lugar donde vivió la Virgen María.   Muy sobrecogedor!

Finalmente se nos acabó el tiempo, a pesar de que el guía nos quería llevar a ver una fábrica de cueros, nos opusimos terminantemente y logramos que nos llevara raudos al barco.

Nuestra próxima parada será Atenas.

martes, agosto 05, 2008

Atenas

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Nuestro recorrido fue desde el Acropolis hasta el Museo arqueológico, pasando por el Congreso y el Palacio de Gobierno 

Llegamos a Atenas el Martes 29 de julio a las 8 am. Como en otras ocasiones, nos juntamos a tomar desayuno en el comedor del barco a las 7.30, bien contundente para evitar tener que consumir durante el trayecto, pues aparte de no disponer de mucho tiempo, tampoco eran económicamente muy conveniente esas paradas.

Salimos del barco y nos fuimos caminando a la estación del metro que quedaba aproximadamente a unos dos kilómetros. Como era temprano, estuvo rica la caminata. Aparte de que nos demoramos como media hora, o tal vez un poco más, todo muy bien. Estábamos a esas alturas entrenados para largas caminatas. El trayecto en metro bien. Lo divertido fue cuando salíamos y nos tocó subir por una escalera mecánica que estaba mala. Todos optamos por subir por la escalera estática (si así podemos llamarla), al contrario de la Fran que optó por hacerlo por la mecánica pero que bajaba en vez de subir. Era una escalera muy larga, diría de unos 30 mts. por lo menos. Subirla en sentido contrario significaba un muy buen estado físico y que no viniera nadie en contra. Las dos condiciones se cumplieron. La Fran comenzó a subir y ya cuando estaba en el medio de su trayecto, comenzó la gente a pararse para ver si llegaba o no al final. Los últimos metros parecían interminables. La Fran subía pero no avanzaba. Estaba un poco cansada. Y todos los mirones abajo, no solamente de nuestro grupo sino que bastante más gente que se quedó viendo este espectáculo, teníamos un sentimiento de angustia. Llegará? Los últimos segundos fueron largos. Avanzaba muy poco y se veía que hacía mucho esfuerzo. Debía estar muy cansada. Todos le comenzamos a gritar y dar ánimo desde abajo. Y lo logró! Fue un alivio para todos que espontáneamente nos pusimos a aplaudir. A pesar de no estar permitido hacer lo que hizo, igual lo valoramos.

La escala del Metro larga y profunda.   La Fran la conquistó con la corriente en contra!

Cuando salimos en la estación "Acrópolis", nos encontramos frente a la colina donde se ubica el Acrópolis con todos sus edificios clásicos antiguos. La primera entrada era muy empinada y con escaleras, lo que nos impedía subir con los coches de las guaguas, por lo que decidimos caminar un poco más y subir por la entrada siguiente. A pesar de lo temprano, ya comenzaban a amontanarse bastantes turistas, lo que produjo que el grupo anduviera un tanto separado.

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Un grupo de cavernícolas en pleno S. XXI!!!!

El primer grupo entró con Chuma y el segundo, en el que iba yo, comenzamos a entrar luego de que los mayores pagaramos las entradas correspondientes (12 Euros), y los menores quedaran liberados (los menores son hasta 14 años). En este grupo tratamos de pasar a varias de nuestras hijas, que a pesar de ser tan maduras y tener más de 14 años, representan mucho menos (es un cumplido). Sin embargo varias de ellas no pasaron la prueba. Me acuerdo de la Angélica y la Carmen, que tuvieron que comprar entrada.

 


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El Partenón hace de escenario para la pose de estas dos ciudadanas del siglo XXI

El Acrópolis está ubicado en la cima de lo que podría ser una colina.   Con varios edificios importantes e imponentes, impresiona de que hace más de 2000 años hubiera tanta cultura cívica. 

En la Acrópolis se encuentra uno de los edificios más importantes de la Grecia antigua y de la humanidad.   El Partenon, construído aproximadamente el año 440 a.c., fue dedicado a la diosa Atenea, diosa protectora de de la ciudad de Atenas.  Construído en marmol, fue templo religioso por varios siglos:  Primero fue una iglesia bizantina, luego una iglesia latina y finalmente en una mezquita musulmana.

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Siempre con el Partenon de fondo, el grupo expresa su admiración por esta monumental obra

También está otro edificio imponente del que se destacan las columnas de su pórtico ubicado en el sector sur:  En forma de mujer, las cariátides son seis estatuas de mujeres jovenes que representan a ciudadanas de Cariatide.  Esta ciudad colaboró con los invasores persas, lo que indujo a los griegos a declararles la guerra y convertir a sus mujeres en esclavas.   A fin de mostrar la suerte de los que colaboraban con el enemigo, se representó a estas mujeres debiendo soportar el peso de los cielos del edificio.

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Arriba las Caríatides y abajo una nueva versión moderna que fue objeto de curiosidad del público visitante

Una vez que salíamos de la Acrópolis, nos encontramos con un grupo de colegiales de algún país de la antigua URSS.  Estaban siendo retratadas una por una y fue muy simpático verlas posando en forma de maniquíes, como si fueran modelos consagradas.   Mucha personalidad tenían.

Luego visitamos el Aeropago, el lugar donde San Pablo predicó a los atenienses, indicándoles que en vez de orar al dios desconocido, lo hicieran al Dios que hizo el mundo y todo lo que habita en él.

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Este es el Aeropago, desde donde predicó San Pablo

A continuación nos dirigimos al Agora, que significa "plaza pública" y en la antigua Grecia funcionaba como espacio de análisis y discusión política, cultural y comercial.  Las asambleas de los ciudadanos se realizaban en este espacio.

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Diversas vistas del Agora

De ahí nos fuimos caminando por una serie de callecitas pequeñitas muy simpáticas.   Debíamos ir a ahora al museo arqueológico que estaba a varias cuadras caminando.   Sería la caminata tradicional de cada ciudad.

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Cada calle tiene un encanto en el que trasciende la antiguedad, la historia y el buen gusto 

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En las calles de la Atenas antigua pasamos frente a un bar que tenía distintos tipos de licores y vinos con colores muy originales y alegres

 

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Frente al Palacio de Gobierno, un soldado marcha haciendo la guardia

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He aquí la prueba de que el tiempo se aprovechó al máximo.  Luego de la visita al museo arqueológico, el grupo no puede ocultar su cansancio

Esta fue la última visita en Atenas, ya eran aproximadamente las 3 de la tarde y debíamos tomar el metro para el puerto.  En el metro tuvimos un pequeño susto.  Justo en el carro donde nos subimos, llegaron cuatro personas con aspectos de trasnochados y con mucho olor a trago.  Todo el trayecto uno en especial, se nos pegaba y miraba fijo a los ojos, como desafiantes.  Cuando nos bajamos ellos también se bajaron, pero por suerte la estación estaba con bastante gente y pudimos seguir nuestro camino sin mayor contrapeso.  Pero uno nunca sabe hasta dónde pueden seguirnos y en qué terminar este cuento.

Volvimos a hacer el mismo recorrido que en la mañana, solo que esta vez a la inversa y con bastante más calor.

Al llegar al lugar de embarcarse, la tripulación del barco nos esperaba con unas toallitas con agua congelada y botellas de agua.  Fueron muy bienvenidas.   Nos subimos al barco y al rato ya estabamos navegando rumbo a Napoles.

lunes, agosto 04, 2008

Napoles

Llegamos a Nápoles el jueves 31 de julio a las 7 am.   El grupo se juntó a desayunar el el Oasis, el comedor del barco, para desembarcar a las 8 am.   No teníamos ningún plan.   Pero sabíamos donde queríamos ir.   A la costa amalfitana.   Pero en tierra deberíamos buscar el medio en que nos transportaríamos hacia allá.   Podría ser en lancha, o por medio terrestre.  Pero jamás nos imaginamos que nos iba ocurrir lo que nos ocurrió.

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Desembarcando en Nápoles 

Ceci en Napoles

Caminando a la búsqueda de transporte

Una vez desembarcados, el Chuma comenzó a preguntar por la forma de llegar hasta positano o Sorrento.   Le preguntó a unos taxistas que estaban al acecho de los pasajeros a la salida del puerto.   La pregunta bastó para que comenzaran a llegar una serie de choferes voluntarios que se ofrecían a transportarnos en sus taxis hasta Positano.  Pero cobraban caro.  Tanto como una lancha con la diferencia de que en la lancha ibamos todos juntos.  El grupo (los 21), continuamos caminando hacia la salida del puerto y dónde habían terminales de lanchas y de buses, con la idea de consultar por arriendo de vanes, pero seguíamos rodeados de estos molestosos, pero simpáticos a la vez, especies de paparazzis de taxis que lo único que querían es que los eligieramos a ellos.  Pero igual no nos daban confianza, aparte del inconveniente de viajar en forma separada.

Fue tanta la insistencia del Chuma de decirles en forma elegante que se fueran a cierta parte, que al final cedieron, pero no sin antes indicarnos el que hacía de líder, que su nombre era Antonio, por si lo fueramos a necesitar, preguntandole al mismo tiempo el nombre al Chuma.  Alberto, le dijo.  "Carleto!, Molto bene Carleto", le respondieron al Chuma, quedando para los italianos bautizado con un nuevo nombre.

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Carleto lidiando con los "moscardones" 

Nuestra búsqueda de alternativa prosiguió.   Sentíamos la presión de que debíamos encontrar algo.  Las lanchas habrían resultado pero justo se estaba yendo la que nos servía y la siguiente partía demasiado tarde.   Tampoco nos daba confianza la vuelta, pues era muy ajustado con la partida del barco y no queríamos correr el riesgo.   Comenzamos a pensar en arrendar una van, pero antes preguntamos a una persona que estaba aparentemente esperando a alguien en un auto de más calidad.   Es posible conseguir algún minibus que nos lleve a Positano, le preguntamos?   El hombre, muy afable y ejecutivo comenzó a hacer una llamadas y mientras hacía la averiguación, partimos con Chuma, Cristóbal e Ignacio a ver si había algún rent a car por las cercanías.   Nos dijeron que a unas pocas cuadras habían varias, pero no las encontrabamos, por más que caminaramos.   Por lo tanto decidimos regresar y ya casi no teníamos más alternativas que "Antonio", el amigo de Carleto.  Pero cuando ibamos llegando, Cristián se me acerca corriendo para decirme que el hombre que dejamos averiguando por un minibus nos estaba buscando y que había conseguido algo.   Perfecto, fue una suerte, lo ubicamos, nos dijo que tenía el vehículo para nosotros, nos dio el precio, que nos convenía, y cerramos el negocio.   Y luego de esperar algunos largos minutos, llegó la van para 21 personas, en la que cabíamos justo.  Gigi, el chofer, nos llevaría a Positano.

En el bus

Se armó la chacota en el bus

Cristián en SorrentoSorrento

La vista de la costa sorrentina es espectacular

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El grupo en el mirador de la costa sorrentina (faltó el Rolls Royce Amarillo)

   Una vez que dejamos Sorrento, nos adentramos tierra adentro para acortar camino y llegar a la costa Amalfitana, donde se encuentra Positano.   Aquí descubriríamos que en cuanto a belleza, todavía no habíamos conocido nada.

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Bajando la cuesta de Positano

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Las primeras vistas de Positano y perdienonos en sus calles

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Escenario único, aguas tranquilas y tibias, arena mala

domingo, agosto 03, 2008

Ostia

Nuestra última parada y fin del viaje fue Civitavechia, el viernes 1° de agosto.   Llegamos a puerto muy temprano en la mañana y nuestro desembarco se produjo a las 8.30 am.   De ahí nos dirigimos al bus que nos conduciría a Ostia, unas ruinas romanas que quedan en las afueras de Roma y camino al aeropuerto, donde debíamos estar alrededor de las 2 pm.

Ostia originalmente fue un puerto con fines defensivos para Roma pero que fue creciendo también en actividad comercial.   Alcanzó a tener hasta 50.000 habitantes, y su nacimiento data del S. VII antes de Cristo.   A pesar de lo interesante que resulta esta ciudad, para mí fue más bien un trámite pues me comenzó un dolor de cabeza repentino y además hacía un tremendo calor.  Pero sin duda que es una ciudad de una enorme valor y gran interés.

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Las ruinas muestran el grado de detalle con que se trabajaban las piezas arquitectónicas

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Unas esculturas modernas en medio de las antiguas ruinas

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Angélica en uno de los saunas romanos

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La Ceci en el auditorio romano de Ostia

Esta fue nuestra última parada del viaje.   De aquí seguimos al aeropuerto de Fiumichino, donde tomamos el avión que comenzaría a traernos de vuelta a Chile